MARIONA CERDÓ
PALMA.- «Las
familias de Baleares cada vez son más
pobres y los amigos del señor [Jaume] Matas
cada vez más ricos». Así de contundente se
mostró ayer la portavoz del PSOE en el
Parlament, Francina Armengol, durante una
rueda de prensa convocada para valorar la
política económica e inversora del
Govern.
Fue una comparecencia larga
en la que tanto ella como el secretario
general socialista, Francesc Antich,
sacaron la artillería pesada y acusaron al
Ejecutivo balear de «malgastar el dinero
público», «mentir a la ciudadanía»,
«falsear los presupuestos» e «impulsar una
construcción desmesurada para hacer más
ricos a los amigos del señor Matas». Una
«mala gestión» que según Armengol ha
disparado la deuda del Govern hasta «más de
4.000 millones de euros».
Los
socialistas responsabilizan de esta
situación al president del Govern, Jaume
Matas, y al conseller de Economía y
Hacienda, Lluís Ramis de Ayreflor, del que
pidieron la dimisión. «Haría bien
marchándose a su casa, es el peor conseller
de Hacienda que ha tenido esta comunidad
autónoma en toda su historia», dijo
Armengol.
Los socialistas hicieron
todas estas declaraciones a raíz de la
presentación por parte de la Sindicatura de
Cuentas de un informe que fiscaliza la
actividad económica del Govern durante el
año 2004. «La sindicatura confirma que la
gestión de Matas ha sido opaca y que se han
dado subvenciones de forma muy poco
transparente», aseguró la portavoz
socialista. «El Govern tiene las manos
agujereadas y no ejerce ningún control con
el dinero de los ciudadanos»,
añadió.
«Deuda
histérica»
Antich, por su parte,
declaró que los 3.000 millones de euros que
solicita incluir el PP en la reforma del
Estatuto balear no se corresponden con la
«deuda histórica» de la Comunidad, sino que
es una «deuda histérica», producto de la
mala gestión del Govern, informa
Efe.
En rueda de prensa,
Antich realizó esta acusación después de
que la Sindicatura de Cuentas haya
advertido de que los presupuestos generales
de la Comunidad de 2004 podrían presentar
un déficit de 326 millones de euros, ya que
el Ejecutivo balear incluyó una deuda de
583 millones de la Administración central
que ésta no reconoce. El secretario general
socialista mostró su preocupación por el
«maquillaje» de las cuentas públicas del
archipiélago.
Señaló que, de igual
modo, la cifra de 3.000 millones de euros
que el PP quiere incluir en la reforma del
Estatuto de Autonomía, que se tramita en el
Congreso de los Diputados, es de «hace dos
días» y no se corresponde con los déficits
acumulados por la falta de inversiones
estatales.
Se trata, según Antich,
de una «deuda de asfalto», que surge de la
«mala gestión» del Govern y de la
«cabezonería» de su presidente, Jaume
Matas, que, según expuso, se ha empeñado en
emprender la construcción de las autovías
de Ibiza sin el apoyo del Estado.
De
acuerdo con los cálculos realizados por la
portavoz socialista en el Parlament,
Francina Armengol, el endeudamiento asumido
por el Govern debe de rondar los 4.000
millones de euros, después de que el Banco
de España contabilizase en 2004 una deuda
en ese ejercicio de 2.000 millones de
euros.
Los dirigentes socialistas
ampliaron su crítica a la política
económica con los datos ofrecidos por el
último informe del Centre de Recerca
Económica (CRE), que señalan que las
familias de Baleares han perdido poder
adquisitivo con respecto a 2000.