ricardo
fernandez
EIVISSA.- El Cuerpo
Nacional de Policía informó ayer de la
detención en el conflictivo barrio de Sa
Penya de Eivissa de cuatro personas
acusadas de un delito de tráfico de
estupefacientes.
Los detenidos, un
hombre de 66 años cuyas iniciales son
J.M.M. y tres mujeres, A.R.M, de 24 años,
I.C.M, de 63 años, y S.M.C., de 42 años,
fueron apresados en su vivienda de la calle
Alta de sa Penya, donde, al parecer,
llevaban tiempo dedicados a la venta de
drogas.
El registro de la vivienda
es, según los agentes, la culminación de
una operación iniciada hace meses, en la
que se ha «incidido de manera directa»
sobre las personas que acuden a obtener
sustancias estupefacientes a este barrio,
uno de los más conflictivos, en este
sentido, de la ciudad.
Según el
Cuerpo Nacional de Policía, los detenidos
pertenecen a una familia que se dedica al
tráfico de drogas «desde hace tiempo» y que
está en contacto con otros clanes de
similares características.
Según las
mismas fuentes, algunos miembros de este
clan también han sido detenidos por
receptación como consecuencia de la
adquisición de objetos procedentes de
delitos contra la propiedad, que provienen
de una actividad de trueque de efectos por
droga.
En el registro practicado se
han intervenido 96 dosis de heroína, que
estaban preparadas para su distribución,
así como 5,2 gramos de cocaína.
Además, fueron intervenidos 2.818
euros en metálico y varias joyas cuya
procedencia está siendo investigada.
El Cuerpo Nacional de Policía
considera que en los últimos días el
tráfico de drogas en sa Penya ha sufrido
golpes muy duros, con lo que aunque el
tráfico en la zona podría estar
prácticamente erradicado, Interior no
cesará la presión policial en la
zona.
Medidas
sociales
En la pasada Junta Local
de Seguridad del Ayuntamiento de Eivissa se
insistió, una vez más, en la necesidad de
dotar este barrio de medidas sociales,
además de policiales, para salir de la
degradación en la que actualmente
vive.
El barrio sigue siendo uno de
los más pobres de Eivissa, y familias
enteras se hacinan en pequeñas casas en
condiciones infrahumanas.
Entre las
calles Retiro, Alt y Vista Alegre, viven
aproximadamente 30 familias, la mayoría de
ellas de etnia gitana, algunas de ellas,
como las detenidas estos días han pasado
por Comisaría acusados de delitos de
tráfico de drogas.
En este barrio es
difícil encontrar una vivienda que tenga
agua y sólo algunas de ellas tienen baño.
Decenas de agentes controlan a
diario las entradas y salidas de
toxicómanos que llegan a la zona para
adquirir dosis de heroína.
En muchas
ocasiones, el Cuerpo Nacional de Policía ha
tenido dificultades para detener a algunas
familias de la zona debido a la violenta
actuaciones de familiares y vecinos.