Con Rafa no salgo de mi asombro. Aún
estoy alucinado por lo que ha conseguido en
Wimbledon. Y no me refiero al hecho de
jugar bien o mal, sino a su mentalidad, a
su espíritu y a lo bien amueblada que tiene
la cabeza. Sabía que para tener alguna
opción tenía que adaptarse a la hierba y no
sólo lo ha conseguido, sino que ha superado
todas las previsiones.
En Roland
Garros me dí cuenta de que ya sacó mucho
mejor. Sin duda formaba parte de su plan,
porque en Londres es absolutamente
imprescindible dominar el saque. Y así ha
sido. Además, se le ve más ofensivo. Ataca
más y se va con más frecuencia a la red,
pero siempre controlado, sin perder la
cabeza. No me cabe la menor duda de que
estamos ante un portento.
El otro día
me pidieron que calificara a Nadal con
respecto a Federer. Y yo dije que en ningún
modo se le podía considerar el número dos
del mundo. Aunque las cifras digan una
cosa, la realidad aplastante se demuestra
sobre las canchas, y ahí no hay color. Por
eso le otorgué a Rafa el calificativo de
«el 1 bis», y creo que responde a la
realidad de lo que es hoy el circuito. Dos
grandes jugadores que lo dominan todo.
Federer por un lado, Nadal por el otro. Lo
que pasa es que cuando se enfrentan,
siempre gana el mismo. Y ese es
Rafa.
¿Mi pronóstico sobre la final
de mañana? Debo admitir que sigo
considerando a Federer el favorito. Está en
su territorio, sobre la superficie en la
que ha demostrado su hegemonía, y ha
llegado a su cuarta final consecutiva
después de ganar a todos sus rivales con
enorme suficiencia. Pero enfrente está
Rafa, y de Rafa me lo espero todo. Incluso
que dé el petardazo y gane Wimbledon.
Sí. Y escribo esta afirmación desde
mi columna en EL MUNDO desde la más
absoluta sinceridad. No se trata de decirlo
para quedar bien, sino de expresar lo que
me dictan tanto mi cabeza como mi corazón.
Pocos tienen la mentalidad de Nadal. Pocos
son capaces de superar como él los
obstáculos que se le ponen por delante. Y
aunque el que tiene mañana es seguramente
el mayor de su carrera, una final de
Wimbledon ante el número uno del mundo
sobre hierba, estoy convencido de que puede
ganar. También repito que para mí el suizo
es favorito. Pero no descarto a Nadal, y
estoy seguro de que va a ser una final
disputadísima. Quizás a cinco sets. Ah, y
si por lo que fuera Rafa ganara, no quiero
ni imaginar cómo quedaría Federer. Porque
toda la presión es para él. Nadal ya ha
superado todas las expectativas y ha vuelto
a asombrar al mundo entero. A mí, desde
luego.