PALMA.- El cantante argelino Khaled, que
con éxitos masivos ha logrado
internacionalizar y modernizar el rai, el
estilo popular de su país, considera que
«la música ha jugado un gran papel en el
mundo porque ha servido para unir
culturas».
Khaled Hadj Brahin,
criado musicalmente en la multicultural
Orán y exiliado por la persecución del
fundamentalismo islámico de Argelia, a la
que ha regresado a actuar recientemente,
ofreció una rueda de prensa al llegar a
Palma para cantar anoche en el MallorcaMón
Festival.
«Hay mensajes que molestan
y a quien le molesta cree que puede
liquidarte», afirmó el artista afincado
desde los 80 en Francia y ahora residente
en Luxemburgo, que expresó su alegría por
haber podido volver a cantar en su tierra,
donde es enormemente popular.
Más
que por las amenazas, aseguró, durante
muchos años eludió Argelia porque el rai
«es una música alegre» y la situación del
país no concordaba con este sentimiento,
que él trata de transmitir en unos
conciertos en los que se siente «como un
médico o un diablo» por la «catarsis» que
genera en el público.
En cuanto a
los elementos de funk, reggae, rap y otros
estilos ajenos a la cultura tradicional del
Magreb con los que ha enriquecido sus
canciones, afirmó que «la música está en el
aire» y respecto a ella no se debe «ser
egoísta» porque «todo el mundo puede coger
lo que le interese».
Además, se
mostró orgulloso de haber colocado junto a
los estilos modernos más populares del
mundo el rai, un género que «sale de las
tripas» y que él aprendió «en la calle» de
forma totalmente autodidacta.
Después de tres décadas de carrera,
hace gala de haber colaborado con artistas
de diferentes culturas y religiones, como
Carlos Santana o Noa, y quiere que nadie
vea en él a «un musulmán portador de bombas
sino al portador de un mensaje de paz».
Muy crítico con el terrorismo
islamista, que supone «una repetición de
actitudes fascistas y hitlerianas», también
lo es con el «único país en el mundo» que
está «esparciendo mierda» para actuar como
«el policía» del orbe.