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  Sábado, 8 de julio de 2006 Actualizado a las 02:07
 

MÚSICA / Orquestra Simfònica
Domesticando el carácter


XI Festival de Música Castell de Bellver

Obras de W. A. Mozart. / Orquestra Simfònica de Balears / Director: Luis Remartínez / Solistas: Javier Negrín (piano) y José Vicente Tatay (fagot) / Escenario: Castell de Bellver / Fecha: 6 de julio.

Calificación:

FERNANDO MERINO

PALMA.- Mozart es la referencia exclusiva en el XI Festival de Música que el jueves comenzaba en el patio de armas del Castell de Bellver. Es el particular homenaje de la Simfònica de Balears con motivo de los 250 años del nacimiento del compositor que se cumplen el 2006. Cuatro veladas con denominador común.

Cada jueves cita con la Simfònica de Balears, y en este encuentro inaugural de paso se zanjaba un compromiso que venía demorado: la presencia del pianista Javier Negrín en un concierto de la OSB. Negrín fue el ganador del concurso de piano Rotarac, el año 2004, y prácticamente desde entonces coleaba su papel de solista.

La obra elegida fue el Concierto para piano y orquesta nº 27 que nos remitía a la etapa final del compositor. Merece comentario el tercer movimiento porque fue en el Allegro donde se apreciaban mejor las cualidades del joven intérprete. Esa, «aparente alegría», que recoge el programa de mano en las notas de Lluís Millet, fue perfectamente identificada por Javier Negrín, que bordó su mejor momento contagiando incluso a la orquesta. Los tiempos medidos a la perfección, adecuada pulsación y una digitación que promete, le dieron a este pasaje un color especial, sobresaliente, mientras el resto del concierto evidenciaba el carácter novel del intérprete.

El obligado bis, nocturno chopiniano para algunos ejecutado con exquisitez, sin embargo a otros les parecía... un mamporreo de las teclas que sonaba más próximo al lenguaje de un rockero metido a concertista clásico. Fogoso por naturaleza, Negrín se vio obligado a ralentizar sus visitas al teclado exhibiendo un amaneramiento en cierto modo excesivo, aunque justificado para evitar precipitarse.

Parece ser que Luis Remartínez, director invitado en esta velada inaugural, no era partidario de las aceleraciones, reclamando del solista una actitud más comedida, y a ello se plegó, dócilmente, el ganador del Rotarac 2004. Dotado de una apreciable técnica, y un lirismo suficiente, a Javier Negrín le aguarda una brillante carrera una vez domesticado el carácter a través de la experiencia.

El resto del programa fue ejecutado por gente de la casa, cediendo el papel solista en el Concierto para fagot K 191 a José Vicente Tatay. Esta será la tónica a lo largo del Festival de Música Bellver que viene a ser anexo de la temporada de abono.

La próxima semana será el titular de la OSB, Philippe Bender, el hombre de la tarima, y el programa propuesto contempla como su baza principal Misa de la Coronación, precediendo el Concierto para trompa nº 4, de nuevo con solista de la casa, y la Sinfonía concertante para instrumentos de viento K 297.

 
   
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