XI Festival de Música Castell de
Bellver
Obras de W. A.
Mozart. / Orquestra Simfònica de Balears /
Director: Luis Remartínez / Solistas:
Javier Negrín (piano) y José Vicente Tatay
(fagot) / Escenario: Castell de Bellver /
Fecha: 6 de julio.
Calificación:
FERNANDO MERINO
PALMA.- Mozart
es la referencia exclusiva en el XI
Festival de Música que el jueves comenzaba
en el patio de armas del Castell de
Bellver. Es el particular homenaje de la
Simfònica de Balears con motivo de los 250
años del nacimiento del compositor que se
cumplen el 2006. Cuatro veladas con
denominador común.
Cada jueves cita
con la Simfònica de Balears, y en este
encuentro inaugural de paso se zanjaba un
compromiso que venía demorado: la presencia
del pianista Javier Negrín en un concierto
de la OSB. Negrín fue el ganador del
concurso de piano Rotarac, el año 2004, y
prácticamente desde entonces coleaba su
papel de solista.
La obra elegida fue
el Concierto para piano y orquesta nº
27 que nos remitía a la etapa final del
compositor. Merece comentario el tercer
movimiento porque fue en el Allegro
donde se apreciaban mejor las cualidades
del joven intérprete. Esa, «aparente
alegría», que recoge el programa de mano en
las notas de Lluís Millet, fue
perfectamente identificada por Javier
Negrín, que bordó su mejor momento
contagiando incluso a la orquesta. Los
tiempos medidos a la perfección, adecuada
pulsación y una digitación que promete, le
dieron a este pasaje un color especial,
sobresaliente, mientras el resto del
concierto evidenciaba el carácter novel del
intérprete.
El obligado bis, nocturno
chopiniano para algunos ejecutado con
exquisitez, sin embargo a otros les
parecía... un mamporreo de las teclas que
sonaba más próximo al lenguaje de un
rockero metido a concertista clásico.
Fogoso por naturaleza, Negrín se vio
obligado a ralentizar sus visitas al
teclado exhibiendo un amaneramiento en
cierto modo excesivo, aunque justificado
para evitar precipitarse.
Parece ser
que Luis Remartínez, director invitado en
esta velada inaugural, no era partidario de
las aceleraciones, reclamando del solista
una actitud más comedida, y a ello se
plegó, dócilmente, el ganador del Rotarac
2004. Dotado de una apreciable técnica, y
un lirismo suficiente, a Javier Negrín le
aguarda una brillante carrera una vez
domesticado el carácter a través de la
experiencia.
El resto del programa
fue ejecutado por gente de la casa,
cediendo el papel solista en el
Concierto para fagot K 191 a José
Vicente Tatay. Esta será la tónica a lo
largo del Festival de Música Bellver que
viene a ser anexo de la temporada de
abono.
La próxima semana será el
titular de la OSB, Philippe Bender, el
hombre de la tarima, y el programa
propuesto contempla como su baza principal
Misa de la Coronación, precediendo
el Concierto para trompa nº 4, de
nuevo con solista de la casa, y la
Sinfonía concertante para instrumentos
de viento K 297.