RAFAEL GABALDÓN
MANACOR.-
Numerosos propietarios de cuadras situadas
en los alrededores del actual hipódromo de
Manacor son los auténticos opositores al
cambio de ubicación del recinto hípico.
Durante años han ido construyendo sus
instalaciones -cuadras, garajes, almacenes
para los alimentos, locales varios, entre
otros- en parcelas anexas al hipódromo,
aunque cabe decir que la gran mayoría lo
han hecho en zona rústica o calificada como
deportiva, siendo alegales, pero permitidas
por la administración local.
Son
estos caballistas, así como los dueños de
la oferta complementaria del actual
hipódromo, los que rechazan la construcción
del nuevo estadio hípico al ver peligrar
sus propiedades. Además, en el nuevo
tendrán que adquirir todos los complementos
dirigidos a los caballos dentro del
recinto, servicios que serán sufragados por
los que utilicen las cuadras, entre otras
infraestructuras.
Así, todas las
inversiones realizadas en los últimos años
por los mencionados vecinos en los
alrededores del hipódromo actual servirán
para muy poco, ya que no tienen sentido si
su uso no se centra en este sector. Casi
totalidad de propietarios tienen parcelas
que no pueden ser urbanizadas en suelo
rústico porque carecen de las medidas
reglamentarias -el mínimo es de 15.000
metros cuadrados- y porque crearían núcleos
de población ilegales ya que los
residenciales están prohibidos en suelo
rústico.
Difícil ampliación
Los informes técnicos
desautorizan la posibilidad de ampliación
del actual hipódromo de Manacor. De ahí que
se decidiera construir uno nuevo. La
situación del actual recinto, a lado de la
carretera de Palma-Artà (la PM-715), con
ausencia de parking propio, lo convierte en
un hipódromo muy peligroso. Además la pista
no es de reglamento porque sólo tiene 650
metros, cuando lo aconsejable es que tenga
1.000 metros para grandes pruebas.
Su
ampliación es difícil al existir dos
caminos a ambos lados de la pista de
propiedad privada y de uso público
consolidado. Incluso la creación de oferta
complementaria en el actual hipódromo es
imposible porque los terrenos están
catalogados, tanto en las actuales normas
subsidiarias como en el futuro Plan General
de Ordenación Urbana (PGOU), como suelo
deportivo y rústico, lo que hace inviable
cualquier tipo de construcción que no sean
las actuales o de interés general.
UM
se ha negado a colaborar en el futuro
consorcio hípico de la part forana y
en la construcción del nuevo porque su
presidenta Maria Antònia Munar y su
séquito de fieles querían en
exclusiva la gestión y administración del
hipódromo de Manacor sin que el Govern
tuviera, así, participación alguna.
No obstante el Govern ya ha aprobado
una partida para la construcción del nuevo
hipódromo manacorí, que alcanza los
3 millones de euros, dada la imposibilidad
de reconstruir el actual.