INDALECIO RIBELLES
PALMA.- Pese a
la promesa realizada por el candidato de UM
a la alcaldía de Palma, Miquel Nadal, a los
vecinos del Polígono de Levante de que el
edificio de Gesa sería un centro cultural
(de nada menos que de 17.000 metros
cuadrados) la realidad como sabe bien el
también vicepresidente del Consell de
Mallorca es otra bien diferente. La
institución insular no tiene competencias
para impulsar el cambio de clasificación de
usos de un inmueble que sólo puede realizar
el Ayuntamiento de Palma.
Ya se
puede garantizar que Cort no va a permitir
que se modifique el uso residencial de este
inmueble por un motivo fundamental: sería
el gran perjudicado en caso de que la
empresa Núñez y Navarro, propietario ya del
solar de la compañía eléctrica, lleve el
caso a los tribunales por los perjuicios
ocasionados por la pérdida de valor del
edificio dado el cambio de usos.
Engaño al vecindario
El
único destino que se permite en el mismo,
según el Plan General (PGOU) vigente será
el residencial. Por ello en el equipo de
gobierno de Catalina Cirer ya se ha tachado
de engaño al vecindario del Polígono de
Levante la propuesta realizada por el
vicepresidente del Consell.
La
intención de Cort y Consell de Mallorca
cuando en 2003 se definió su uso como
residencial no era que el edificio de
oficinas se rehabilitara y convirtiera en
viviendas. Se clasificaron así sus 17.000
metros cuadrados pensando en que la
construcción sería derribada. Según el
contrato de venta de esta propiedad en 2004
de Gesa con Núñez y Navarro el solar se
destinaría a viviendas de alto standing de
cuatro a siete alturas. Pero como publicó
ayer este diario el edificio de Gesa, si es
finalmente protegido por el Consell, sería
considerada una construcción en ruina
económica. Difícilmente podría tener uso y
provecho, sea cual, sea el uso que se le
quiera dar; residencial, hotelero o centro
sociocultural. La razón es bien sencilla:
el edificio no cumple las normativas
actuales de edificación y para darle el uso
que se quiera costará más la rehabilitación
integral que se deberá acometer en toda su
estructura que tirarlo y hacerlo nuevo.
Desde 2003 el solar de esta construcción
está calificado de residencial aunque es un
edificio de oficinas que deberá ser
derribado por Gesa el 31 de diciembre de
2008 cuando la compañía eléctrica cierre
estas instalaciones y se traslade como ya
tiene previsto a su nueva sede de Sant Joan
de Déu. Una vez clausurado, si el Consell
aprueba su protección y no se puede
derribar, para cualquier uso que se le
quiera dar se deberá solicitar la
correspondiente licencia de obra. Aplicar
el código técnico de la edificación en esta
construcción tendría un coste millonario.