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IMPRESIONES
La difícil reinserción de los aparcacoches suprimidos por Cort
Dos aparcacoches han encontrado trabajo
de la mano del ayuntamiento. En principio
es buena cosa porque demuestra que esta vía
puede dar sus frutos por lo que hay que
perseverar en ella. Pero, por otro lado,
los magros resultados nos advierten de algo
que ya sabíamos: la confluencia en el
colectivo de aparcacoches de gente sin
trabajo o poco amiga del trabajo y
marginados de difícil reinserción. Esto
significa, como ya advertimos en su
momento, que Cort debe trabajar en un doble
plano; por un lado ayudar a encontrar
trabajo a los que son aptos para ello y,
por el otro, atender, a través de la
oportuna asistencia social, a los que
proceden de la marginación social profunda.
Lo que no debe ocurrir -y ocurre en ciertas
zonas- es que no se cumpla la prohibición
de ejercer esta función no solicitada de
aparcacoches, convertida en una especie de
economía subterránea con tarifas
establecidas y pingües beneficios.
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