LORENZO MARINA
WUPPERTAL.- El
cerco se cierra en torno a Thorsten T. La
endeble coartada presentada por el presunto
asesino de la adolescente alemana Steffi
Rüggeberg en Mallorca quedó desmontado. El
forense certificó ayer ante el juez de la
localidad alemana de Wuppertal que la
muerte de Steffi se debió a una sobredosis
de cloroformo. La Guardia Civil, por su
parte, acreditó que Thorsten compró la
sustancia días antes del crimen en una
farmacia de S'Arenal.
La sesión en el
Juzgado de Wuppertal estuvo ayer consagrada
a la reconstrucción del crimen en Mallorca.
Las declaraciones aportadas ayer refuerzan
la tesis del asesinato, en lugar del
homicidio imprudente que sostiene la
defensa de Thorsten. El médico forense fue
uno de los primeros en declarar. Otro tanto
ocurrió con un técnico de los laboratorios
de Barcelona. Ambos concluyeron que la
muerte de la adolescente sobrevino después
de inhalar cloroformo. Buena prueba de ello
es que se encontraron restos letales en el
cuerpo de la adolescente.
El capitán
de la Policía Judicial de la Guardia Civil,
Bartolomé del Amor, y otros dos
especialistas del Instituto Armado en
Química y criminalística también prestaron
ayer declaración ante el juez de Wuppertal.
El mando del Instituto Armado aseguró que
el presunto asesino había adquirido el
cloroformo en una farmacia de
S'Arenal.
Otra de las pruebas
reveladoras aportadas fue la vestimenta que
llevaba el cadáver el día de su hallazgo el
20 de septiembre de 2002. Un mes antes
había desaparecido. La adolescente iba
escasamente vestida con un sujetador y unas
medias de lana. Algo impensable para salir
de fiesta. Dejaba a las claras que el
crimen se había cometido en un domicilio.
Luego, el cadáver fue trasladado hasta un
descampado de Son Verí.
Thorsten T.,
de 41 años, se alojaba en casa de la
familia de Steffi. Incluso llegó a
colaborar activamente en su búsqueda
colocando carteles con la imagen de la
joven. Con esta artimaña trató de
fabricarse una coartada.
Tan sólo
tres días después de que fuera descubierto
el cadáver de la adolescente, Thorsten se
esfumó. El cadáver se encontraba en un
avanzado estado de descomposición.
Unicamente estaba vestida con ropa
interior. Sólo pudo identificarse a Steffi
gracias al ADN, tras cotejar el material
genético con el de su madre, Silvia.
El acusado aseguró ante el juez que
la muerte de Steffi se produjo de forma
accidental. Según su versión de los hechos,
la adolescente murió tras golpearse con una
puerta. Sin embargo, las declaraciones del
forense y de la Guardia Civil desmontaron
ayer su endeble coartada.
Durante su
estancia en Mallorca, Thorsten trató en
repetidas ocasiones de quedarse a solas con
Steffi. Así, a medida que avanzó la
investigación cobró una mayor fuerza el
móvil sexual. La negativa de la adolescente
a sus pretensiones fue respondida,
presuntamente, con una sobredosis de
cloroformo.
Móvil
sexual
Thorsten cuenta con un
amplio historial delictivo. En algunos de
estos delitos también cobró importancia el
móvil sexual. Una ex novia de Thorsten le
llegó a denunciar por obligarla a mantener
relaciones sexuales utilizando
electroshock.
Tras el crimen, la
pista de Thorsten se perdió en Alemania. El
robo de una furgoneta de alquiler destapó
el paradero del principal sospechoso del
crimen de Steffi Rüggeberg. Thorsten T. fue
detenido por la policía alemana tras
conducir una Wolkswagen Transporter robada
en el norte de Alemania.
Finalmente,
la policía alemana detuvo a Thorsten T. en
un hotel de la localidad de Wuppertal. La
furgoneta había sido sustraída a una
empresa situada a unos 200 kilómetros de
este punto.
El juicio contra Thorsten
T. se inició el pasado 24 de abril. No
obstante, no se espera que hasta finales
del próximo mes de julio el juez de
Wuppertal dicte sentencia sobre el crimen
de Steffi Rüggeberg.