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EL MUNDO OPINA
Maça i cullarot
Pues parece que el capricho de Isidre
Cañellas de trasladar, en acto de, siendo
benévolos, suprema cacicada no es sólo una
cuestión de obvia indecencia política, sino
que hay ahí algo más que no sólo perjudica
al vecino masacrado por el de UM, sino a
los intereses económicos y ecológicos de la
sociedad, estos intereses que dicen
defender los de UM salvo cuando entran en
conflicto con sus intereses, véase el caso
del casoplón de Borràs y, ahora, el camino
desplazado de Cañellas. Y es que da la
casualidad de que, en primer lugar y de
forma sorprendente, la finca de Cañellas
está rodeada de fincas que son ANEI, una
figura medioambiental protectora de
especial rigurosidad, con lo cual el
itinerario de montaña que el político de UM
se ha sacudido de encima transcurrirá por
un ANEI y pasaremos de esta manera de
proteger lo que no es un ANEI -la finca de
Cañellas- a dañar lo que es un ANEI, con lo
cual al vecino le hicieron un traje cuando
declararon ANEI su finca y le hacen un
traje ahora, masacrando entre 75 y 100
árboles, teóricamente intocables. Es lo que
en buen mallorquín se llama maça i
cullerot. Un capricho el de Cañellas
que nos sale muy caro, en términos
económicos y en términos medioambientales.
Un capricho estéticamente impresentable,
políticamente intolerable y jurídicamente
habrá que ver qué.
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