E. URREIZTIETA / E.
COLOM
CALVIÀ.- Isidre Cañellas
Simonet, teniente de alcalde de UM en
Calvià, no quiere que el paseo peatonal de
Peguera a Es Capdellà pase por los terrenos
de su finca. Y para lograrlo, no ha tenido
reparos en modificar el trazado para que
discurra de forma paralela a la carretera.
Atravesando parcialmente una zona natural
protegida, el ANEI -Área Natural de
Especial Interés- boscoso que se extiende
entre Sa Torrota de Es Capdellà y las
imediaciones de la carretera de Santa Ponça
a Peguera. Un refugio natural de la tortuga
mora (testudo graeca), especie
diezmada que tiene en Calvià uno de sus
principales santuarios
mediterráneos.
Concretamente, el
nuevo trazado que presentó en sociedad hace
unas semanas y que pretende ejecutar en los
próximos meses discurre a lo largo de 900
metros por el interior de un extenso pinar
que cubre una de las laderas que rodea su
possessió, Son Vich Vell.
Al tener
que abrir una senda de un metro y medio de
amplitud por el bosque, deberían tener que
talarse entre 75 y cien árboles protegidos
así como efectuar trabajos con maquinaria
en un área habitada por uno de los
quelónidos más representativos de
Mallorca.
La finca de Cañellas, a tan
sólo diez metros de distancia salvando la
carretera Es Capdellà-Peguera, tiene
categoría de ARIP (Área Rural de Interés
Paisajístico) o SR-4, una figura de
protección medioambiental inferior a la de
ANEI y carente de desniveles naturales por
tratarse de llanos para el
cultivo.
El ANEI linda con el
mismísimo arcén de la carretera, tal y como
recogen tanto el Plan General de Ordenación
Urbana (PGOU) vigente como el proyecto de
actualización que está preparando el área
de Urbanismo del Ayuntamiento y cuyo avance
fue aprobado en el seno de la Corporación
plenaria hace apenas unos meses. No hay
duda: el ANEI llega hasta la carretera
justo en el tramo que ha variado en los
últimos meses por órdenes de
Cañellas.
Este último aspecto es
importante si se tiene en cuenta la
intrahistoria que ha sufrido la preparación
del polémico paseo peatonal y que tanto
ayer como anteayer ya detallaba este
diario.
Primer
cambio
En 2002, la agencia
consultora AUIA (Arquitectos Urbanistas
Ingenieros Asociados) preparó por encargo
del gobierno socialista una propuesta para
un trazado de paseo peatonal entre Peguera
y Es Capdellà. En aquel estudio de
ingeniería, los técnicos decidieron que el
paseo discurrierra íntegramente por suelo
ARIP. Esa fue la razón que les llevó a
plantear que el sendero atravesara la finca
de Cañellas. Llegando incluso a proponer un
mirador junto a las casas desde el que se
pudiera sacar partido a ese Interés
Paisajístico que dispone la normativa
urbanística.
El viejo proyecto de
Nájera fue retomado por Cañellas cuando
accedió al gobierno y tomó el mando de Vías
y Obras. Era uno de sus proyectos estrella
-ya lo llevó en su programa electoral en la
anterior legislatura- y es un proyecto que
siempre ha contado con importantes apoyos
en el municipio por cuanto se le considera
una buena fórmula para mejorar la oferta de
ocio invernal en el término. Pero el
proyecto propuesto por AUIA fue
metamorfoseándose con el tiempo. Siempre en
el mismo sentido: cada vez había menos
camino en casa de Cañellas y más en casa de
su vecino de enfrente y en el ANEI.
Hasta el punto de que en 2004, ya
con UM dirigiendo Vías y Obras, ve la luz
un nuevo proyecto encargado a los
ingenieros de caminos de AUIA sobre el
paseo. Un anteproyecto en el que se aprecia
claramente que se ha decidido respetar el
ANEI.
El trazado propuesto hace ahora
casi dos años quedaba de la siguiente
forma. La primera mitad del recorrido que
atravesaba el valle donde se emplaza la
finca de Cañellas iba por la parcela de su
vecino, quien pese a tener muchos menos
metros cuadrados se veía sometido a la
expropiación. Curiosamente, la primera
mitad ya había traspasado la carretera para
alejarse de la finca del edil.
La
segunda mitad, y es ahí donde se hace notar
la presencia del ANEI, cambiaba de margen
para volver a Son Vich Vell. En aquella
ocasión, los técnicos prefirieron no pisar
ni un solo metro cuadrado de bosque
protegido. El paseo peatonal cambiaba de
margen justo en el límite septentrional de
la lengua de pinos. Cruzaba la acera para,
entre otras cosas, no invadir el hábitat de
la tortuga mora.
Los dos años que han
pasado desde entonces han sido
determinantes en el dibujo de la senda. Y
podrían serlo también para la tortuga mora.
Si en 2004 el trazado pasaba parcialmente
por los dominios de Cañellas, en el
proyecto definitivo presentado
recientemente no invaden para nada su
terreno. Pero sí cruzan el ANEI. El salto
de un lado a otro de la carretera que
creyeron pertinente los ingenieros en 2004
ya no existe. Es una línea recta paralela a
la carretera y que a su vez discurre por el
interior del bosque.
Salvando el
coste de los proyectos, el paseo se
encarecerá con esta nueva actuación en
torno a 100.000 euros, debido a los
desniveles que presenta el
terreno.
La invasión de ANEI resulta
más llamativa si cabe si se tiene en cuenta
que la parte de la finca de Cañellas que
linda con la carretera ocupa la única
extensión de terreno ARIP de la zona. Está
rodeada de bosque a uno y otro lado. Sólo
sus llanos tienen una figura menor de
protección.
Cañellas manifestó ayer a
través de una nota de prensa remitida a los
medios en nombre del Ayuntamiento que la
última modificación responde únicamente a
criterios técnicos. Y responsabilizó a la
Dirección de Recursos Hídricos dependiente
de la Conselleria de Medio Ambiente de
haber prohibido que itinerario fuera por su
finca en el último tramo porque afectaba al
lecho de un torrente.
Sus socios de
gobierno del Partido Popular apoyaron el
proyecto del paseo. Ayer aclararon que
desconocían el trazado ya que había sido
diseñado únicamente por Cañellas y que
dieron su apoyo al proyecto por lealtad a
su socio y porque, sobre el papel, apoyan
la iniciativa.
Otra cosa,
alertaron ayer tras conocer las
informaciones de este diario, es su
desarrollo práctico. Durante los próximos
días estudiarán a fondo el expediente del
paseo, tanto urbanístico como
medioambiental.
Sólo después de
conocer a fondo en qué ha estado trabajando
su socio en los dos años que ha tenido el
proyecto encima de su mesa se pronunciarán
sobre él.