El presidente del partido que integra a
la autora de las fotografías de los
panfletos anónimos es el mismo que ha
denunciado a la planta impresora de EL
MUNDO/El Día de Baleares. En un deseperado
intento por evitar que sus escándalos sigan
siendo publicados en estas páginas, Joaquín
Rabasco le pidió a la titular del Juzgado
de lo Contencioso Administrativo número uno
de Palma, Carmen Frigola, que clausurara la
rotativa que imprime este medio de
comunicación.
La juez ha denegado la
petición del edil de Llucmajor argumentando
que «la parte actora -Joaquín Rabasco- no
ha explicado en qué se traduce el perjuicio
grave e irreparable que le supone que no se
proceda al cierre cautelar de esta
actividad». «O dicho de otra forma», añade
la juez, «en qué le perjudica de forma
grave e irreparable el funcionamiento de
esta actividad en el modo y forma en que
viene funcionando».
Por lo tanto,
subraya la magistrada en su auto, «si no se
aprecia ese perjuicio irreparable o grave
para la parte recurrente la medida
cautelar, en los términos solicitados,
pierde su condición esencial». «En el
presente caso se dan particulares
circunstancias que deben ser tenidas en
cuenta», explica la resolución judicial.
«La codemandada realiza la actividad
de impresión de prensa y revistas en una
nave del Polígono de Santa Maria que tiene
certificación de final de obra, dato que es
importante... a los efectos de que la
actividad no es absolutamente clandestina
porque el Ayuntamiento demandado ha
autorizado expresamente la construcción de
una nave cuyo fin esencial es la actividad
cuya autorización administrativa no ha sido
concedida». Asimismo recalca que la medida
cautelar «causaría un efecto devastador e
inconmensurable».