CHUAN ORUS
Especial para EL
MUNDO
A las 13 horas de ayer el
presidente del Comité Internacional
Olímpico (CIO), Jacques Rogge, acabó con
los sueños de Jaca sobre los Juegos de
Invierno de 2014 y, posiblemente, puso
punto final a un concepto de proyecto que,
con algunos cambios, viene manteniéndose
desde hace 20 años.
Sólo Sochi
(Rusia), Salzburgo (Austria) y Pyeongchang
(Corea) serán las ciudades candidatas a
celebrar la cita blanca de 2014 y suceder a
Vancouver, donde los deportes de invierno
se reunirán en 2010.
Por primera vez
en la historia reciente del olimpismo,
concurrirán a la elección sólo tres
ciudades. El CIO no se moja entre
candidatas con niveles de calidad similar y
ha elegido a las seguras, a las
incuestionables. Rogge, con claridad no
disimulada, justificaba esta decisión como
un deseo de «evitar que las ciudades que no
tienen capacidad para celebrar ahora los
Juegos inviertan tiempo y dinero».
El varapalo para las aspiraciones
jacetanas fue mayor cuando se supo que su
proyecto había sido valorado el quinto por
el comité de evaluación. La ciudad
altoaragonesa aparece detrás de las
favoritas y de Almaty (
Kazajistán).
La decisión cayó como un
jarro de agua fría en Zaragoza, en donde se
reunieron políticos de la Comunidad para
ver por televisión la decisión del CIO,
acompañados entre otros por el secretario
de Estado para el Deporte, Jaime
Lizzavetsky.