TOMEU MAURA
PALMA.-El caso Arango
no sólo no se resuelve, sino que se
complica más. El jugador y el club están a
una distancia enorme del acuerdo en las
negociaciones que se mantienen sobre su
renovación, y a estas alturas el Mallorca
comienza a pensar si lo más prudente sería
traspasarle, aunque de momento aún no ha
llegado ninguna oferta que se acerque a las
pretensiones de la entidad. Arango vale,
por lo menos, entre seis y ocho millones de
euros, y la mejor propuesta recibida es
sólo de tres.
En España el Sevilla es
el que parece mostrar mayor interés, pero
sin concretar nada. Sólo son rumores y
conversaciones de intermediarios. Con
Arango pasa igual que con Pisculichi. Todos
le quieren, pero nadie pone dinero sobre la
mesa. Al menos no el que el Mallorca
quiere.
Los últimos rumores sitúan al
jugador en la Liga inglesa, sin que se
especifique la naturaleza de su destino.
Arango no tendría problemas para dar el
salto, porque su bagaje de
internacionalidades le abre la estricta
puerta de la Federación británica, que no
tramita la ficha de un futbolista si no
acredita un palmarés reconocido, y además
sus condiciones parecen encajar
perfectamente en un Campeonato como la
Premier. Podría haber noticias pronto al
respecto, pero también podría quedar todo
en agua de borrajas y continuar el jugador
en la plantilla sin haber renovado todavía
su contrato. De todos modos, le quedan aún
dos años más.
Tampoco hay ninguna
novedad con respecto a Leonardo Pisculichi,
por quien se interesa Independiente, pero
sin que de momento se haya dirigido
oficialmente al Mallorca. En el club se
sigue con tranquilidad el desarrollo de los
acontecimientos. El argentino saldría de la
plantilla por un precio superior a tres
millones de euros, nunca menos, pero si
tiene que quedarse no pasa nada. De hecho,
cuando acabó la pasada temporada no estaba
entre los transferibles. Pisculichi es aún
un jugador en plena evolución, y en la
próxima Liga puede convertirse en una de
las revoluciones del equipo. Y eso
significa que entonces valdría mucho más
dinero. Se trata pues de esperar y ver qué
pasa, pero no hay ninguna prisa.