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  Viernes, 23 de junio de 2006 Actualizado a las 01:48
 

PINTURA
El último sueño del pintor Roca Fuster

El artista mallorquín falleció en Palma mientras trabajaba para sus exposiciones de Madrid y París


CARLOS JOVER

PALMA.- El pintor onírico, el que hablaba en alegoría, el que sumergía su pincel en el pozo de los sueños para depurar el vapor de la poesía muda que es el arte de la pintura según Leonardo, acaba de dejarnos solos en nuestra sacrificada vigilia, huérfanos de próximos guiones para recorrer de noche y con los ojos nublados. Roca Fuster, pintor de reconocido prestigio en el mundo artístico de las islas, se ha ido a soñar en otra noche, justo cuando estaba tal vez en su mejor momento, preparando exposiciones en París y Madrid.

La última vez que aquí se pudo ver su trabajo fue en la exposición antológica del pasado otoño en la Capilla de la Misericòrdia, donde el artista deslizó una paleta cálida y a la vez luminosa, de honda devoción renacentista, tramada en base a una figuración con matices ya entonces fúnebres -como señalamos en su día en la crítica aparecida en el periódico-, que entremezclaba onirismo, fabulación postsurrealista, dibujo prerrafaelista y una reconocida filiación clásica enfocada en Zurbarán y Velásquez.

Nacido en Palma en 1942, había expuesto en galerías de renombre como la sala Nonell de Barcelona, Alcolea de Madrid, y diversos espacios fuera de nuestras fronteras como Lyon, Chicago o Nueva York. Su técnica de óleo sobre tela, o pastel sobre papel, urdida desde el realismo figurativista de academia, había atravesado la sierra del naturalismo hasta alcanzar de pleno el universo de la poesía.

Algunas de sus obras, incluso, habrían podido ser comprendidas a la perfección por William Blake, de cuya técnica simbólica es posible que se nutriera la inspiración del artista.

Roca Fuster deja un vacío en el mundo de las artes de las islas que difícilmente podrá suplirse, máxime cuando su pintura debe entenderse como un arte sabio y antiguo que en nada se aproxima a las corrientes expresionistas, minimalistas o «poveras» que hoy en día constituyen las líneas ascendentes de las nuevas tendencias. Como si de un sueño se tratase, un sueño tranquilo y bello, entre los vapores de la tarde estival, Roca Fuster se desliza pues, ahora que ha muerto para nosotros, hacia el mundo preciosísimo y diáfano de su propia obra, dentro del cual vivirá para siempre de sueño en sueño, de obra a obra.

Tal vez cuando pintaba no deseaba otra cosa que poder vivir algún día dentro de ese mundo mágico que estaba creando con tanto esfuerzo y con tanta sensibilidad. Ahora ya está en ese sueño.

 
   
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