FERNANDO MERINO
PALMA.- La noche
del 5 de julio la Orquestra Simfònica de
Balears abrirá en el claustro de Sant
Domingo el XLV Festival de Pollença,
edición de muy especial significado al
estar toda ella dedicada a quienes a lo
largo de este período han hecho posible un
ciclo, «que ya es un clásico de primer
orden en las citas de verano», según las
palabras del conseller de Educación y
Cultura, Francesc Fiol.
Precediendo
al concierto, el pleno del Ayuntamiento va
a declarar a Eugen Prokop, fallecido en
mayo de 2005, Hijo
Adoptivo.
Precisamente, el repertorio
de la Simfònica incluye el Concierto
para violín y orquesta de Tchaikovski,
el primero interpretado en público por el
desaparecido director artístico Eugen
Prokop, a los 14 años de edad. El
reconocimiento se hará extensivo al
cronista de Pollença, y vicepresidente del
Patronato del Festival, Miquel Bota Totxo,
y al ex alcalde Martí March, ambos
fallecidos el año pasado. March además es
el impulsor, junto con Eugen Prokop y el ex
conseller de Turismo, Jaume Cladera, de la
época dorada del Festival de Pollença entre
finales de los 80 e inicios de los
90.
Reconocimiento
La
Conselleria de Cultura fue ayer escenario
de la presentación de la XLV edición del
Festival de Pollença. Fiol estuvo
acompañado por el titular de Turisme, Joan
Flaquer, el alcalde de Pollença, Bartomeu
Cifre, su predecesor Joan Cerdà, y la viuda
de Prokop, Antoinette de Limburg. El
alcalde Bartomeu Cifre afirmó sentirse muy
orgulloso de «poder estar en el Festival
como alcalde en una edición que va a estar
marcada por el reconocimiento a los 45 años
de su trayectoria y con una programación
que es el regalo de despedida que nos ha
dejado Eugen Prokop y que sin duda será uno
de las ediciones más
recordadas».
Bartomeu Cifre también
se refirió a la nueva etapa que se abre en
la que «deberá haber relevos obligados, y
las nuevas perspectivas a partir de la
inaugiración en dos años del Auditori de
Moneo que ha de contribuir al impulso
cultural de Pollença». El 'relevo' hace
alusión a la plaza del director artístico,
de momento no ocupada, y que el Patronato
espera poder cubrir el próximo noviembre.
En lo que al Auditori se refiere, el
alcalde Bartomeu Cifre confirmó que el
claustro seguirá siendo el referente del
Festival de Pollença, si bien no se
descarta hacer extensiva la programación al
Auditori.
En total serán doce
conciertos, como es habitual los miércoles
y los sábados, exceptuando la ópera de
cámara Zaida, de Mozart, que la
Wienner Academie representará el martes 23
de agosto. El cartel contempla presencias
que «el propio Prokop deseaba invitar en la
celebración del 45 aniversario», según
apuntó su viuda. Por citar algunas de las
más sobresalientes, en el Claustro van a
estar las hermanas canadienses Katia y
Marielle Labeque (pianistas), el 22 de
julio; el cuarteto vocal The Hilliard
Ensemble (9 de agosto); el violoncelista
Mischa Maisky, el 5 de agosto; Wihan
Quartett, el 16 de agosto, una cita que
cabe entender como «un recuerdo para Prokop
de su país, la República Checa», en
palabras de Antoinette; la orquesta de
cámara Lucern Festival Strings, el 12 de
agosto, y en la clausura, el 30 de agosto,
el pianista Cyprien
Katsaris.
Tratándose de una edición
tan especial no van a faltar las miradas a
otras músicas. En esta ocasión han sido
reservadas para el fado, con la portuguesa
Misia (seguidora de la gran Amaia
Rodrigues), el 15 de julio, y el flamenco
de la mano de Enrique Morente: el 26 de
agosto. En definitiva, un cartel
equilibrado.
El presupuesto de la
presente edición asciende a 366.000 euros
de los cuales el Ayuntamiento de Pollença
ha aportado 140.000, y el Govern de les
Illes Balears 142.000 euros. El resto
procede de los patrocinios de otras
entidades e instituciones entre ellas el
Consell Insular de Mallorca, que en la
presentación estuvo representado por el
director insular de Cultura, Guillem
Ginard.
Novedad de este año es el
cambio de imagen del Festival, a partir de
una idea de Antoinette de Limburg que toma
las columnas del Claustro de Sant Domingo
como punto de inspiración a partir del cual
se recrean las ondas sonoras.