ENRIQUE FUERIS
CAMPOS/PALMA.- Tres
personas fallecidas y otras cinco heridas
de diversa consideración es el siniestro
bagaje de otra jornada negra en las
carreteras baleares. Un brutal accidente en
la carretera que une los municipios de
Campos y Felanitx motivado por una nueva
imprudencia al volante se cobró otras dos
vidas en la mañana de ayer. Horas más
tarde, sobre las 19.00 horas, un hombre de
unos 45 años moría en otro siniestro, esta
vez en Palma.
Éste es el saldo final
de dos accidentes que ya han ampliado a 47
el número de fallecidos este año en el
asfalto balear -una cifra preocupante que
ya deja atrás los registros del pasado
2005- y que de hecho podría incrementarse
en las próximas horas si fallece una de las
personas heridas que ingresó en el hospital
en estado crítico. El trágico suceso
ocurrió alrededor de las 9.30 horas, a la
altura del kilómetro 1 de la mencionada
carretera, todavía dentro del término
municipal de Campos.
Maniobra
imprudente
Un turismo de alquiler
marca Toyota Corola en el que viajaba una
familia alemana que se encontraba de
vacaciones en la Isla realizó una
imprudente maniobra de adelantamiento y
colisionó frontalmente contra una furgoneta
marca Opel Combo que circulaba en sentido
contrario y que era ocupada por un
matrimonio de Llucmajor.
La
violencia del impacto fue tal que uno y
otro vehículo quedaron desperdigados a
ambos lados de la carretera. El dantesco
estado en el que quedaron los automóviles
da buena cuenta de la brutalidad del
impacto. Ahora, los investigadores de la
Guardia Civil de Tráfico tratarán de
confirmar las causas del suceso.
Los
conductores de ambos vehículos fallecieron
prácticamente en el acto. El alemán fue
identificado como Michael G., de 47 años de
edad, mientras que el conductor
llucmajorer del Opel Combo era Jesús
Maestre Gómez, de 65 años de edad.
La esposa del segundo fallecido,
Jerónima F. V., de 61 años de edad, resultó
herida muy grave y fue trasladada por
Ambulancias Insulares al hospital palmesano
de Son Dureta, en el que ingresó en estado
crítico. Al parecer, la mujer sufre un
traumatismo torácico y abdominal severo que
hace temer seriamente por su vida.
El
resto de ocupantes del Toyota Corola, la
mujer y los dos menores de nacionalidad
alemana, sufrieron heridas menos graves y
fueron trasladados por el 061 al Hospital
de Manacor.
La madre, padece una
cervicalgia post-traumática, si bien su
vida se halla fuera de peligro. Por lo que
respecta a los dos niños, éstos tan sólo
sufrieron heridas leves y permanecían
ingresados en observación.
La familia
teutona se encontraba veraneando en Calas
de Mallorca cuando le sobrevino la
tragedia; las labores de los sanitarios
tras reparar en las lesiones se centraron
en la atención psicológica a los
supervivientes, enormemente afectados tras
el suceso. Un nutrido dispositivo de
emergencia coordinado por el 112 se había
desplazado antes hasta el lugar del
siniestro. Los facultativos médicos del 061
atendieron a las mujeres y a los dos niños,
aunque ya poco pudieron hacer por los dos
conductores salvo certificar su
defunción.
La Policía Local de Campos
colaboró en las tareas de atención a los
heridos. Posteriormente, agentes de la
Guardia Civil de Llucmajor se hicieron
cargo de las diligencias del
suceso.
Mantener el
control
Asimismo, los parques de
Bomberos de Llucmajor y de Felanitx también
se desplazaron hasta el lugar, aunque sus
labores prácticamente se limitaron a la
limpieza de la calzada.
La jornada en
la carretera reservaba un nuevo episodio de
consecuencias letales. Un nuevo choque
frontal entre dos automóviles, éste
ocurrido sobre las siete de la tarde en la
calle Camí dels Reis de Palma, segaba la
vida de Francisco Fuster Sansó, de unos 45
años de edad.
Si bien una imprudencia
desencadenó el primer accidente, este nuevo
siniestro se produjo a causa de un suceso
inesperado: un reventón.
La colisión
tuvo lugar poco antes de llegar a la
rotonda del Polígono de Can Valero, justo
detrás de la Clínica Palmaplanas.
Un
Opel Vectra conducido por un joven de 18
años sufrió un reventón, en una de sus
ruedas y perdió la estabilidad. El
conductor no pudo mantener el control del
automóvil y éste invadió el carril
contrario. El Renault 4 que conducía la
víctima, que circulaba en sentido
contrario, chocó de lleno con el
Vectra.
Francisco Fuster falleció en
el acto. Su cuerpo, atrapado entre el
amasijo de hierros en el que se había
convertido su turismo, tuvo que ser
liberado por los Bomberos de Palma. Las
tareas de reanimación de los sanitarios de
los servicios de emergencia no surtieron
efecto; la muerte se había producido de
manera instantánea.
El joven
conductor del Vectra sufrió tan sólo
heridas leves por las que fue trasladado
por Ambulancias Insulares hasta Son Dureta.
La Policía Local, encargada de las
diligencias del suceso, certificó que un
inoportuno pinchazo fue el detonante de la
fatalidad.
Las cifras de
siniestralidad en las carreteras baleares
están alcanzando unas cotas preocupantes.
Con los tres fallecidos de ayer ya asciende
a 47 el número de víctimas mortales en
2006. La sangría en el asfalto no cesa y la
imparable escalada de muertes acaecida en
los últimos meses amenaza con sobrepasar
ampliamente las marcas ya suficientemente
negativas del pasado año.