PALMA.-La Planta de valorización
energética de Son Reus ha incinerado un
total de tres millones de toneladas de
residuos urbanos desde su puesta en
funcionamiento hace diez años, permitiendo
la eliminación de los 43 vertederos
municipales que tenía Mallorca y
convirtiéndose en la centro de tratamiento
residual «más seguro, moderno y rentable de
España», según destacó la presidenta de la
Institución Insular, Maria Antonia
Munar.
En el acto conmemorativo del
décimo aniversario de la planta, Munar
señaló que la ampliación con dos hornos más
que se prevé en el nuevo Plan Director
Sectorial para la Gestión de los Residuos
Urbanos de Mallorca, permitirá cerrar el
último vertedero de las isla, ubicado
también en Son Reus, lo que convertirá a la
isla en la «única región del mundo con
vertido cero».
Depués de descubrir un
monolito conmemorativo del aniversario,
Munar hizo entrega de un reconocimiento a
las personas que han hecho posible la
apertura de la planta y su buen
funcionamiento. Entre ellos, estuvieron el
actual secretario general del PSIB,
Francesc Antich, Joan Verger, Mercé Amer,
Miquel Àngel Borràs y el director insular
de Gestión de Residuos hasta que falleciera
el pasado enero, Miquel Riera. Su viuda fue
la encargada de recoger el
homenaje.
La presidenta insistió en
que a la incineradora sólo llegan los
residuos que no pueden ser reciclados,
contestando así a las críticas de los
partidos de la oposición en el Consell que
se oponen a la construcción de dos nuevos
hornos y prefieren invertir en
infraestructuras y educación para aumentar
la separación de materiales que permita
elevar la tasa de reciclaje.
En estos
diez años, Son Reus ha exportado 1,18
millones de megavatios de energía que han
abastecido de luz a unos 600.000
habitantes, calculando un consumo medio de
dos megavatios por año.