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  Martes, 13 de junio de 2006 Actualizado a las 01:39
 

EDITORIAL
Corrupción Versus Libertad De Expresión


Parece que el Consell, más de Munar que de Mallorca, se ha especializado en castigar a los que constituyen un estorbo en la carrera política y económica de la presidenta. Llámense los castigados Ayuntamiento de Palma, Nuñez y Navarro o este periódico. Nunca en lo que llevamos de autonomía se había visto un ejercicio tan personal, patrimonial, ilegal y despótico del poder, con la ayuda impagable de este fiel escudero que se llama Bartomeu Vicens en su rol de brazo armado ejecutor de la de Costitx.

No es el único sicario en la ejecución de las venganzas de Munar. Le acompañan Pedro Serra y sus medios de comunicación y Joaquín Rabasco, el imputado por robar más de un millón de euros públicos. El trío no es casual, sino, de alguna manera, lógico: les une a todos ellos el pánico a que sus escándalos sean descubiertos y juzgados, socialmente o judicialmente. La joint venture Munar-Serra viene de lejos y se ha materializado en varios miles de millones de las antiguas pesetas en subvenciones y publicidades varias, por una parte, y en la adulación periodística más patética de «la mujer más rica de Mallorca» como gusta decir a Pedro Serra. Pero esta joint venture alcanzó su cima más explícita en el intento de pelotazo de Son Massot que este periódico desbarató y relató con pelos y señales. Sólo faltaba el imputado Rabasco que es el debía hacer el trabajo sucio de la denuncia.

Lo más inquietante de la pretensión de este trío no son ni los ataques a EL MUNDO/El Día de Baleares -anchas son sus espaldas- ni las impertinencias y repugnantes actuaciones que han acompañado con frecuencia la guerra contra nuestro diario. No, lo inquietante es el intento nada disimulado de acallar a un medio de comunicación incómodo porque ha desvelado las miserias corruptas de los tres personajes. Lo que confiere a este asunto un plus de ominosa vergüenza es la condición pública de Munar y la utilización miserable de la institución que preside.

Por lo demás, allá penas. Lo tienen difícil. La planta de Omniprint se erigió con todos los sacramentos legales y sólo la tardanza de Gesa en aportar la energía eléctrica necesaria explica la atípica situación de unas empresas pendientes de la legalización de todo un polígono.

Así lo entendió la juez de lo Contencioso al desestimar la pretensión de cerrar las instalaciones de Omniprint. Pierden, pues, el tiempo Munar, Serra y Rabasco al intentar, por vías indirectas y, en definitiva, cobardes, tapar la boca a un periódico que ha descubierto a Munar sus piñatas, sus concursos extraños, y sus gravas; que ha denunciado públicamente el pretendido pelotazo de Serra y su yerno con la recalificación de Son Massot; que ha explicado a la ciudadanía el escándalo de Es Baluard; y que ha puesto a los pies de los caballos de la Justicia a un Rabasco, sin duda prenda inimitable de la administración honesta de los dineros públicos.

Pobre trío: a un periódico se le combate con ideas, no intentado que no pueda imprimir; a un periódico que ejerce contrapoder no se le calla con publicidades generosas, sino oponiendo la administración honesta de las instituciones y, por último, a un periódico no se le neutraliza con acciones judiciales inviables, sino exhibiendo una impecabilidad en el manejo de los dineros públicos. Pobre trío.

 
   
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