ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- El
Consell de Maria Antònia Munar no quiere
más escándalos. Su ideal informativo, se
encuentra en las páginas del diario
Ultima Hora. En los publirreportajes
pagados y plagados de fotos de estudio de
su presidenta y sus consellers. En la
Zona Vip del suplemento
Brisas de su íntimo Pedro Serra. En
las informaciones al dictado. Y, sobre
todo, en las alabanzas y en la ausencia de
críticas.
Si para poner punto y
final a las informaciones sobre sus
escándalos de corrupción tiene que
clausurar el medio de comunicación que los
destapa, está dispuesta a utilizar todos
los medios -públicos- a su alcance para
hacerlo.
Maria Antònia Munar está
decidida a clausurar la planta que imprime
el periódico que reveló que es la dueña de
la empresa que transporta la grava de las
carreteras que adjudica. Una sociedad,
Bamusa, que ha ingresado 6,6 millones de
euros durante las últimos cinco años
gracias a la red viaria diseñada por su
propietaria.
Munar quiere que deje de
salir a la calle el único medio de
comunicación de Baleares que contó que
mintió en televisión al asegurar que había
vendido la empresa diciendo que ya no era
suya.
Más
escándalos
Tampoco quiere leer en
estas páginas que lleva repartidos al menos
2,5 millones de euros públicos entre los
altos cargos de su partido y su círculo de
amigos utilizando para ello el reparto de
unas subvenciones que no se han empleado en
el fin con el que fueron concedidas. O que
le paga 16.300 euros al socio de su marido
por el alquiler de una nave en el Polígono
de Son Castelló que a Juan López Morro sólo
le cuesta 9.200 euros.
Munar no
quiere ni oír hablar de que la venta de la
finca de Can Domenge se ha fraguado a mitad
de precio. Por 30 millones de euros cuando
vale más del doble. O de que ha proclamado
vencedora del concurso a una opción, la de
la promotora catalana Sacresa y la
mallorquina Ferrátur, después de manipular
el resultado del concurso. De no ser porque
contabilizó irregularmente el certificado
de calidad de la empresa de ingeniería que
integraba esta candidatura la ganadora
sería ahora mismo la promotora catalana
Vertix.
Y, desde luego, la presidenta
del Consell de Mallorca no olvida Son
Massot. El multimillonario negocio
inmobiliario que lideró conjuntamente con
la familia Serra en Calvià. A sus íntimos
les recalificó el terreno. Se lo incluyó en
su Plan Territorial. Les travasó
multiplicada por 26 la edificabilidad de
unos apartamentos de Sóller. Y les autorizó
la construcción de 520 viviendas y la tala
de un bosque de 20.000 pinos. Sólo faltaba
el visto bueno del Ayuntamiento de
Calvià... y que EL MUNDO/El Día de Baleares
no se enterase. La publicación del
escándalo en estas páginas abortó la
operación, un negocio de 36 millones de
euros y mostró la cara real de la
presidenta del Consell. La que no quiere
que se vuelva a enseñar.