TOMEU MAURA
PALMA.-Nada parece
poder evitar el ascenso del Levante a
Primera División. Le basta un punto y juega
en la última jornada en el campo del
Lleida, ya descendido a Segunda B. Si se
cumplen los pronósticos, los
granotas volverán a la categoría de
la que les echó el Mallorca hace dos
temporadas tras una remontada épica. Parece
una noticia más, pero para la estabilidad
deportiva de los de Manzano no es así. El
Levante amenaza con reventar el mercado y,
lo que es peor, persigue los mismos
objetivos que el Mallorca. El primero de
ellos, el delantero ilicitano
Nino.
La clave es que el Levante va a
disponer de mucho dinero fresco en la caja
fuerte. El Consejo de Administración tiene
sobre la mesa cinco ofertas para vender el
solar de 46.700 metros cuadrados que
circunda su estadio. Allí se construirá un
centro comercial, y el beneficio que dejará
en las arcas levantinistas la operación
rondará los 50 millones de euros. Dinero
más que suficiente para confeccionar un
equipo que no pase el menor apuro para
mantener la categoría. Por eso están en
condiciones de mejorar, por ejemplo, la
oferta de un millón de euros que el
Mallorca ha puesto sobre la mesa para
hacerse con el goleador Nino. O para cerrar
cuando quieran el fichaje de Héctor Font,
otro futbolista que está en la lista de
posibles refuerzos
bermellones.
Oficialmente el Mallorca
no hace por supuesto comentarios al
respecto. Es más, felicitará al Levante en
cuanto consiga el ascenso. Sin embargo, de
puertas para adentro sí que existe
preocupación. La capacidad económica de los
valencianos supera ahora mismo con mucho a
la mallorquina, y está claro que quien más
dinero tiene, mejores jugadores consigue. Y
no está el mercado como para ir
despreciando ocasiones. El Levante va a
hinchar peligrosamente los precios, y va a
ser necesario invertir mucho más por
futbolistas que se hubieran podido
conseguir más baratos. El caso de Nino es
el más flagrante. A día de hoy todo hace
indicar que la oferta de un millón de euros
planteada por la directiva de Vicenç Grande
no va a ser suficiente. Se va a quedar
corta.
Mallorca y Levante se
conviertieron en la recta final de la
temporada 2004-05 en cruentos enemigos.
Sobre todo cuando, a raíz de la victoria
mallorquina en Riazor, uno de los
consejeros levantinistas, Miguel Angel
Ruiz, acusó al defensa del Deportivo
Enrique Romeo de haber sido comprado por la
directiva mallorquinista. Romero llevó por
supuesto a Ruiz a tribunales, y sobre el
terreno de juego el Mallorca se ganó la
permanencia mientras el Levante se fue a
Segunda División. Curiosamente, esta
temporada han sido varios los equipos de
Segunda División, entre ellos el Lorca, que
han acusado al Levante de utilizar medios
antideportivos para conseguir los puntos
necesarios para optar al ascenso que con
toda seguridad hará efectivo este fin de
semana.