M. A.
¿Por qué cuando
nos damos un golpe procedemos a ponernos la
mano de inmediato sobre la zona afectada?
Este acto reflejo en el que tan a menudo
nos sorprendemos proporciona una sensación
de alivio que si no siempre resulta
definitivo es, al menos, gratificante. Y es
que las manos, como transmisoras de
energía, curan.
Lo asegura M.
Lotta, una naturópata sueca afincada en
Mallorca desde hace décadas. «Lo importante
es mantenerse siempre en movimiento»,
afirma. «Todo lo que está parado es nocivo
para la salud: pasar muchas horas sentado
en el sofá o en la oficina, no pasear, no
leer... las energías estancadas no son
buenas. Mente y cuerpo deben estar en
constante movimiento».
Las
culturas orientales aportan técnicas
destinadas a activar las energías. El reiki
se refiere a la energía universal, a la
fuerza que surge de la vida. Está basado en
cinco principios: no te preocupes; no te
irrites; honra a tus padres, profesores y
ancianos; gánate la vida honradamente y
muestra gratitud hacia todo ser vivo. Todos
estos principios están condicionados por la
frase «sólo por hoy», en una invitación a
mantener la mente libre de
preocupaciones.
Las terapias
orientales activan los 'chakra', que son
centros de energía que se localizan en el
cuerpo y están en actividad en todo
momento, aunque no se tenga conciencia de
ello. Un desequilibrio en ellos perturbaría
el sistema glandular, así como la parte del
sistema nervioso con el que se le
relaciona. Se pueden estimular por
determinadas prácticas
psicocorporales.