MARICRUZ ARROYAS
PALMA.- Sentirse
bien por dentro y por fuera es una máxima
que sólo se consigue llevando una vida sana
y equilibrada. Pero a la alimentación
adecuada a las necesidades de cada persona
y a todo el ejercicio físico que el ritmo
de vida actual nos permita practicar, está
cada vez más extendido añadir la ayuda de
la tecnología. Cada vez más personas
apuestan por los tratamientos de estética y
los aparatos que en clínicas de
adelgazamiento prometen hacernos avanzar a
pasos de gigante en el objetivo de mejorar
el físico sin sudar la gota gorda.
Y
si, además, incorporamos a los tratamientos
más innovadores la sabiduría aportada por
la tradición durante siglos, aquélla que
sienta bien al cuerpo y al alma, mejor que
mejor. Así lo entiende Ayako. En su Japón
natal, y muy especialmente en el seno de su
familia, la práctica del shiatsu
está muy extendida. No en vano, su abuelo
se dedicaba a curar con esta técnica. «Yo
le observaba desde niña y, ya de mayor, me
especialicé en este tipo de masajes. En
Japón los masajes se practican como muestra
de afecto, igual que aquí los besos»,
afirma.
Aunque llegó a Palma hace más
de una década, Ayako viste quimono en su
lugar de trabajo, una clínica especializada
en salud y belleza ubicada en el entresuelo
del número tres de la calle Jaime III de
Palma. «Así es como me gusta recibir a las
visitas», comenta la japonesa. «Les hago
pasar a la sala de espera y les ofrezco
algo para beber. Luego, en un par de
minutos, me cambio para aplicarles el
tratamiento».
Terapias de
oriente
Pero no sólo la visión de
la que se nos antoja una gueisha nada más
abrirse la puerta resulta exótica en una
visita a FindingLife. El listado de
tratamientos que se expone en la recepción
se asemeja a la carta de un restaurante
¿japonés?, ¿chino?, ¿filipino? Resulta
difícil discernir los ingredientes que
componen platos como el shiatsu
(facial y corporal), el scen
tao, el amma, el
ayurveda, la tuyina, el
lomi lomi o el zu-yu
(reflexología podal china).
Todas estas técnicas orientales son
cada vez más demandadas en nuestro país
como complemento a los tratamientos de
belleza o como sistema de relajación en sí.
Nutrición, fangoterapia, mesoterapia o
fisioterapia son otros de los platos
fuertes que aquí se sirven, bien
como tratamiento único o en combinación con
algunas de las técnicas orientales. Y es
que «los profesionales cada vez se entregan
más a la búsqueda de los métodos
originales, en una vuelta a los recursos
naturales, siempre en busca de soluciones
terapéuticas que energicen el cuerpo y
relajen el alma», asegura la doctora
Marisol Carrasco.
Esta especialista
en tratamientos de rejuvenecimiento,
antiaging facial y corporal ha
formado un equipo de profesionales
altamente cualificados en técnicas
orientales, importadas directamente de sus
países de origen.
«Nuestra filosofía
consiste en aplicar los tratamientos
minimizando al máximo el sufrimiento para
el paciente», asegura la doctora. «Por
ejemplo, cuando como cirujano realizo un
implante labial, las técnicas de relajación
de los terapeutas orientales -siempre al
lado del paciente- evitan incluso que
necesitemos anestesia.» Y esa misma
sensación de confianza fluye en los
pacientes que se someten a tratamientos con
láser para rejuvenecimiento facial,
radiofrecuencia o 'lifting no
quirúrgico'..., a la vez que reciben alguna
terapia oriental.
Es
precisamente el miedo al dolor lo primero
que aducen los pacientes que desconocen
estas técnicas. «Al primer español que
atendí tuve que dedicarle una charla para
que se relajara, pues pensaba que el
shiatsu dolía mucho», dice Ayako. Lo
mismo le ocurrió a Martín Zhangun, un joven
chino especializado en el zu-yu, una
técnica que tonifica el cuerpo mediante la
estimulación de los puntos propios de la
acupuntura.
«Cada punto corresponde
a un órgano del cuerpo», explica Zhang. «Es
bueno para la gente con problemas de
circulación sanguínea o con dolor en las
extremidades». A través de estas técnicas,
tanto Ayako como Martín pueden saber si el
paciente padece alguna enfermedad, pero su
función es guardar silencio y comentar su
sospecha a la doctora Carrasco.
«La
medicina occidental también funciona bien,
pero tiene algunos efectos secundarios que
no tiene la acupuntura o el zu-yu»,
afirma el terapeuta. «También ahora en
China está de moda combinar ambos tipos de
medicina».
La especialidad de Irene
son los masajes orientales, también
conocidos como filipinos. La joven,
aprendió a hacerlos de su padre, profesor
de técnicas orientales en Filipinas. Según
explica, «se trata de un masaje relajante
que mejora la circulación de la sangre y
estimula el metabolismo, a la vez que da
una sensación de relax».
Los
especialistas coinciden: Las terapias
orientales trabajan cuerpo y mente, en
busca del equilibrio, mientras que en
occidente todo se centra más en el cuerpo.
Mientras en una de las salas de la
clínica una señora recibe un masaje
oriental para relajar el cuerpo y la mente,
en la habitación contigua un joven se
depila la cara con láser para no tener que
afeitarse y en otra de las estancias, la
doctora aplica botox a una señora que, a la
vez, disfruta de un masaje en manos y pies
que le tranquiliza y aumenta su bienestar.
Aunque la satisfación se refleja en
cada uno de sus rostros, una joven sale
especialmente reluciente de la consulta.
«Mis amigas me han regalado un bono
especial para novias que incluye varios
tratamientos de belleza y relajación para
la puesta a punto. ¡Es el mejor regalo de
boda que me han hecho hasta ahora y lo
disfruto desde antes de dar el sí
quiero!», comenta.