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  Domingo, 11 de junio de 2006 Actualizado a las 01:37
 

LOS PUNTOS SOBRE LAS IES
El pacto de la infamia

EDUARDO INDA


-Infamia: descrédito, deshonra. // Maldad, vileza en cualquier línea (Real Academia Española).

Por muchas tormentas de ideas que se desaten en mi cada día más limitadita sesera creo que jamás se me ocurrirá mejor definición para, disculpen la redundancia, definir estos tres años menos seis días de entente nada cordiale PP-UM. Sí, esa liaison que alguien bautizó con un palabro, pacto de gobernabilidad, que se lo podía haber metido donde le cupiera porque es un eufemismo como la copa de un pino que esconde lo que esconden siempre los eufemismos: una pedazo de mentira. No hablo a tontas y a locas porque, que yo sepa, Jaume Matas (JM) ni necesitaba, ni necesita, ni espero que necesite nunca de verdad los votos de Maria Antònia Munar alias MAM para gobernar.

En honor a la verdad hay que reconocer que la goebbelsiana táctica de repetir un millón de veces esta patrañeja les ha funcionado. Al punto que hoy día se antoja dogma de fe esa especie que sostiene que la coalición PP-UM era una condición sine qua non para gobernar las Islas, vamos, que o JM se acostaba políticamente con la interfecta o esta tierra sería aún más ingobernable -que ya es decir- que en los cuatro años anteriores de Pacte de ¿Progrés? lo cual es más falso que Judas porque JM tenía y tiene mayoría absoluta y podría haber tirado por la calle de en medio sin su compañera, y sin embargo enemiga, dejando que los unos se liasen a farolazos con la otra en el Consell. Le habría bastado con aplicar esa infalible máxima del «divide y vencerás», con echarle un vistazo a ese arte de la guerra de Sun Tzu que aconseja «mover a los enemigos a tu antojo» o, poniéndonos castizos, con haber asimilado ese genial refrán donde los haya que demuestra que «a río revuelto, ganancia de pescadores».

A nadie se le escapa que un Consell gestionado por un pentapartito (EU, PSM, PSOE, EV y UM) hubiera terminado como el rosario de la aurora, basta con rememorar lo bien que se llevaron los grillos de esta jaula en ese cuatrienio que vivimos peligrosamente (1999-2003). La cosa habría sido realmente un monumento al maquiavelismo: ¿se imaginan a la mujer que va a trabajar con 60.000 euros en joyas y abrigada por un visón de 20.000 teniendo que lidiar cuatro años más con el tan austero como insustancial Francesc Antich, con sus amigos «los comunistas [sic]» o con una Margalida Rosselló a la que no traga simple y llanamente porque se viste en Zara y no en Chanel-París como ella? Claro que a JM tampoco le falta razón cuando se queja amargamente de lo fácil que es ver los toros desde la barrera y de lo lioso que se vuelve todo cuando tienes el miura a un palmo de tus narices.

Ese infalible y, por tanto, insobornable juez que es el tiempo ha puesto a cada uno en su sitio demostrando que lo más rentable para el PP hubiera sido dejar que ese guirigay cósmico que era el Pacte se siguiera sacando los ojos cuatro años más. Mucho más, desde luego, que endosarle a Fernando Rubio el marrón de tener que responder cual lorito «sí señora» cada vez que su jefa MAM tiene que aprobar un pelotazo o cualquier otro business en el Pleno del Consell. Un Fernando Rubio al que le han adjudicado el peor papelón que le pueden adjudicar a un político y el mejor que le pueden encalomar a un actor: defender lo contrario de lo que uno cree. En este caso unos corruptos proyectos, los de MAM, que al portavoz popular en el Consell le provocan arcadas. Conclusión: han hecho un pan con unas tortas con un Fernando Rubio cuya prometedora carrera ha muerto antes de nacer al forzarle al servilismo más lamentable.

No seré yo quien se descuelgue a estas alturas de la película con el recurrente «ya lo dije yo», entre otras razones porque sería tan pinocho como ellos. Que conste en acta que desde este pedazo de papel finlandés respaldamos el acuerdo Matas-MAM, eso sí, tras taparnos convenientemente la nariz. Conviene no olvidar que por aquel entonces EL MUNDO/El Día de Baleares ya había descubierto que una empresa de la presidenta del Consell (Bamusa) transportaba la grava de las carreteras que ella adjudica y había puesto negro sobre blanco los tan estrechos como sospechosos vínculos del maridísimo con los dueños de una nave alquilada por el Consell a precio de oro en el polígono de Son Castelló. «Dos casualidades», que diría ella con su cínico, personal e intransferible lenguaje.

Tampoco me duelen prendas a la hora de admitir que nos tragamos una teoría que al menos en su primer epígrafe ha degenerado en cuento chino: que era una unión natural y que constituía una inversión a largo plazo para un PP que -argumentan los pactistas pese a todo lo que ha caído- está más solo que la una. Hoy, 1.450 días y tres o cuatro docenas de puñaladas después, está meridianamente claro que el matrimonio Matas-Munar ha sido un matrimonio morganático en el que el que teóricamente debía ser el rey se ha autoadjudicado el papel de plebeyo y la que Juan Balear quiso que desempeñase el rol de plebeya ha acabado yendo de reinona por la vida.

La cruel pantomima que se representó el martes pasado en el Consell a cuenta del «protejo-no protejo» la sede de Gesa es la gota que colma el vaso de la paciencia de un centroderecha balear obligado desde el vértice de la pirámide a poner la otra mejilla cada que vez que UM le sacude con una saña que ni Mike Tyson. Los ganadores de las elecciones autonómicas de 2003 han aguantado con una parsimonia rayana en el masoquismo las humillaciones que los perdedores de UM les han infligido en todos y cada uno de los trámites de Son Espases, en todos y cada uno de los trámites del Plan Territorial, en las incontables votaciones en las que UM ha levantado la mano con la oposición o durante el nacimiento de IB3. Y, ahora, Gesa.

La mayoría natural de esta tierra tampoco entendió muy bien ese mix de pasividad e indecencia con el que la cúpula del PP presenció el linchamiento al que la santísima dualidad Serra-Munar sometió a Carlos Delgado el verano pasado por haberse negado a regalar un pelotazo de 36 millones de euros al yernísimo del casi octogenario editor. No menos mayúsculo fue el cabreo con el que acogió las informaciones falsas de El Egipcio sobre los inexistentes chalés ilegales de un alcalde de Campos, Andreu Prohens, cuyo único delito consiste en haber dicho «no» a las mangancias de esos mangantes de toda la vida tan próximos a UM que se creen con derecho de pernada sobre todo y sobre todos. Y, desde luego, se subía literalmente por las paredes el día en que se enteró que la fashion victim de Costitx había llevado a los tribunales al tan bueno como últimamente equivocado de Pere Rotger por aligerar la burocracia para construir 40 viviendas sociales en Inca. Y, mientras tanto, a ella nadie la sienta en el banquillo ni por Can Domenge, ni por lo que hay detrás de Can Domenge, ni por La Piñata, ni por tantos y tantos asuntejos cien veces más graves cualitativa y, sobre todo, cuantitativamente.

La extorsión al PP en general y a Matas en particular tiene dos objetivos que hasta el botones del Consell adivinaría: facilitar los negocietes de la individua éticamente más frágil que he conocido en mi vida e intentar que el president le tape la boca o, más bien, le ate las manos al arriba firmante. Va dada si se piensa que aquí las cosas funcionan como en Can Serra o como con esa moralmente halitosa amiguita a la que le ordena que diga que ella es la reencarnación de la madre Teresa de Calcuta y allá va ella que dice que es la reencarnación de la madre Teresa de Calcuta. No, querida María Antonieta, aquí nos regimos por otros parámetros que se resumen en una palabra que a ti te debe sonar a suajili: la verdad. Aquí se publica todo lo que es cierto, está comprobado y requetecomprobado y tiene interés público. Ni más ni menos, ni menos ni más. Yo que tú me dejaría de chantajes, me las piraría antes de que alguien cante La Traviata y me dedicaría a administrar ese patrimonio que te ha convertido en «la mujer más rica de Mallorca [El Egipcio dixit]». No olvides nunca que la avaricia rompe el saco y que el día que se rompa el saco ahí estarán estos locos románticos de EL MUNDO para contarlo, que no para ocultarlo como hacen otros.

Lo de Gesa es de aurora boreal. Que a estas alturas de la película no hayan salido ni Matas ni Cirer a cantarle las cuarenta a la ilegítima que no ilegal presidenta de Mallorca demuestra la prostitución de la democracia que padecemos en una isla en la que la que tuvo tres diputados le dice con su mala baba habitual lo que tiene que hacer al que se metió en el bolsillo 16. La jugada de MAM ha sido maestra al haber conseguido matar tres pájaros de un tiro: recompensa al Colegio de Arquitectos por haber lavado la cara a ese escándalo al cubo que es Can Domenge, se venga de los promotores de la Fachada Marítima (Núñez y Navarro) por haber tenido la osadía de ofrecer por el solar que diseñará el ayudante del ayudante del ayudante de Nouvel su precio de mercado y ajusta las cuentas con una alcaldesa que quería cargarse su pelotazo haciendo esas VPO que tan poco gustan a una tipa tan fina como ella.

Soy un firme defensor de los pactos por dos razones: porque las mayorías absolutas pueden terminar o muy bien o degenerando en el peor de los absolutismos -no hay término medio- y porque de la necesidad de un absurdo sistema electoral que nos ha dejado en manos de los nacionalistas y de los oportunistas hay que hacer virtud. El mejor Aznar, por ejemplo, fue el de la mayoría relativa. Pero las coaliciones no se pueden ni se deben forjar contra natura y/o a costa de tener que arrastrarte un día sí y otro también ante tu socio o socia. JM debe pegar un puñetazo encima de la mesa y exclamar: «Pacto, sí, pero las condiciones las pongo yo, los ritmos los marco yo y la sartén la tengo por el mango yo». Y, si no, que le den dos duros o dos mil millones de duros a la socia de Pedro Serra.

En una extraña asociación de ideas me ha venido a la cabeza la ingeniosa frase que le salió al delantero británico Gary Lineker para definir el deporte rey. «El fútbol es», explicó, «un deporte en el que juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania». Si un marciano aterrizase en el Observatorio Astronómico de Costitx, se topase con un terrícola y le preguntase cómo funciona la democracia por aquí, seguro que recibiría la siguiente contestación: «La democracia en Mallorca es un partido de 15 equipos contra 15 equipos que da igual quién lo gane porque al final terminará mandando MAM». Pues eso, que Juan Balear está hasta la coronilla de hacerse la pregunta del millón de euros: «¿Para qué voto yo si, decida lo que decida, terminará dirigiendo el cotarro la de siempre?».

e.inda.@elmundo.es

 
   
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