En el pleno del Consell de Mallorca se
votaron y aprobaron en una misma sesión
plenaria dos asuntos de alto voltaje: Can
Domenge y Son Espases, es decir, la
adjudicación del concurso para vender el
solar de Can Domenge a la empresa
Sacresa-Ferrátur, con un proyecto
supuestamente (véase lo que dicen los
jóvenes arquitectos al respecto) del
arquitecto Jean Nouvel, por 30 millones de
euros y la autorización para ubicar el
nuevo hospital en los terrenos de Son
Espases. Y algunos quisieron ver en estas
aprobaciones un cambalache maquinado entre
el UM y el PP, equiparando ambos proyectos
como si se tratara de hacerse un mutuo
favor pasa sacar adelante dos cuestiones
sobre las que ambos partidos debieran
taparse las vergüenzas. Pero nada mas lejos
de la realidad, así que como dijo Jack el
destripador, vayamos por partes.
El
PP, efectivamente, votó a favor de la
propuesta de Can Domenge, haciéndose con
ello cómplice de una aberrante adjudicación
que si no acaba ante los tribunales será
porque la justicia está de vacaciones, y UM
se limitó a no impedir que definitivamente
el nuevo hospital se construyera en Son
Espases. Pero mientras lo primero se
trataba de una auténtica ignominia, lo
segundo era una necesidad imperiosa, sólo
que como sin pasar por el aro de una no era
factible obtener la otra para lograr que
Mallorca pudiera tener un nuevo hospital se
tuvo que aceptar la paradoja de que la isla
perdiera, a su vez, treinta millones de
euros que es el regalo que el Consell le
está haciendo a unos constructores y aunque
no se sabe el porqué sí que se supone.
Digan lo que digan pues la
oposición, los colectivos antihospital, la
plataforma Salvem La Real o los Coritos, no
han sido ninguno de ellos capaces de
convencer a nadie que sea mejor reformar el
viejo Son Dureta que hacer uno nuevo ni
tampoco presentar en el término de Palma un
solar más idóneo que Son Espases para
construir el nuevo hospital, como tampoco
han logrado demostrar, pese a informes de
supuestos peritos que se caen por su base,
que el precio que se haya pagado por el
solar de Son Espases haya sido
desmesurado.
No estamos pues ante
cuestiones equiparables y aunque alguien
las quiso meter en el mismo saco para
ocultar la auténtica realidad, conviene
tener claro que el Govern lo que pretende
en Son Espases, aunque pueda haber cometido
equivocaciones, es dotar a Mallorca de una
nueva instalación hospitalaria para mejorar
la calidad de vida de los ciudadanos, y que
lo que ha hecho el Consell es montar un
concurso amañado para vender patrimonio
público a mitad de precio para que se lucre
una empresa privada y, obviamente, alguien
más que ya se sabrá, perjudicando con ello
gravemente los intereses de Mallorca.