Otro de los conferenciantes del curso,
Ferran Tarradellas, portavoz de Energía de
la Comisión Europea, admitió en el curso
que la UE está «fracasando en su política
de comunicación, lo cual implica que los
ciudadanos no sepan lo que hacen las
instituciones comunitarias y que entre unos
y otras haya un abismo», según recoge la
agencia Efe.
Tarradellas lamentó que
desde los órganos de la Unión no se ha
sabido trasladar la «muy importante labor
que está realizando» y achacó a diversas
causas esta «lejanía» entre la UE y los
ciudadanos, además de las diferencias
geográficas e idiomáticas, entre las cuales
citó la complejidad de los temas que aborda
la UE y de los procedimientos que se siguen
para ello.
Otro de los factores es el
argot que emplea la UE, «que llama
'perspectivas financieras' a los
presupuestos, 'directrices' a las leyes y
'comisarios' a los ministros, así como la
ausencia de elección directa de los
gobernantes comunitarios, que hace que
muchos ciudadanos ignoren completamente
cuáles son sus nombres», dado que nos lo
han votado directamente.
En estas
circunstancias, «la comunicación se ha
convertido en una prioridad absoluta para
la Unión», explicó Tarradellas, que añadió
que ya se han lanzado diversos planes para
invertir esta falta de conexión, que
tendrán como uno de sus ejes principales
que las iniciativas comunitarias se
acompañen de una explicación de lo que
significarán para los ciudadanos.
A
modo de ejemplo, comentó que en lugar de
explicar técnicamente aspectos como «el
cielo único europeo» se tratará de exponer
a los europeos que este sistema permitirá
reducir los retrasos.También se potenciarán
las delegaciones nacionales de la UE, a fin
de que los ciudadanos sientan como más
propias las decisiones que adopta la Unión
Europea.
Otra medida será potenciar
el servicio telefónico «Europe Direct», que
permite hacer consultas, respondidas 20
idiomas oficiales.