M. A. RUIZ
PALMA.- No entraba en
sus planes convertirse en consellera de
Agricultura, pero asumió este departamento
después de que una rebelión de payeses y
una afección cardiaca forzara la retirada
de Tomás Cortes apenas tres meses después
de tomar posesión del cargo. Y hasta ahora,
Margalida Moner (Andratx, 1942) ha logrado
burlar la maldición que ha perseguido a los
últimos consellers de Agricultura. Inició
su trayectoria política en 1991 como
concejal de Andratx, municipio del que fue
alcaldesa durante ocho
años.
-El sector del
porcino le acaba de declarar la
guerra...
-Con unas críticas
injustas. Nunca nadie había ayudado a este
sector. Desde la Conselleria les hemos
hecho una oferta para ayudarles a mejorar
sus instalaciones y no es justo cómo nos
han respondido. Tenemos granjas que
necesitan muchas mejoras, si no has han
hecho hasta ahora supongo que es porque dan
poco dinero. Es cierto que no es un sector
muy boyante. Pero en Europa el tema del
bienestar animal es cada vez más
importante, no quiero que vengan a hacer
una inspección y vean lo que hay. La
Conselleria hará inspecciones en las
granjas y, después, nuestros técnicos
redactarán un proyecto individualizado para
cada una sin que les cueste un duro. El
Govern está dispuesto a financiar a fondo
perdido el 70% de estas inversiones. Es una
oferta arriesgada, aún no sé cuánto nos va
a costar. Pero yo creo que esto no es
portarse mal con el sector. También
elaboraremos un manual de manejo que las
explotaciones tendrán que cumplir. Eso sí,
quien no haga las mejoras necesarias, no
podrá recibir luego una subvención. Yo me
pregunto qué han hecho a favor del sector
los miembros de la mesa que se constituyó
el jueves. ¿Acaso se han preocupado de
saber cómo les afectará el Plan Territorial
o la nueva Ley de Actividades? Yo creo que
los que estaban sentados ahí,
no.
-Uno de los principales
problemas del sector agrario y ganadero es
el coste añadido de la insularidad, tanto a
la hora de comprar las materias primas como
de vender sus productos. ¿Qué puede hacer
el Govern para ayudarles?
-La UIB
nos está redactando un informe para conocer
el coste real de la insularidad sobre el
sector, que el Ministerio se ha
comprometido a estudiar para ver cómo puede
ayudarnos. También hemos encargado un
macroestudio sobre el mundo rural, el libro
blanco que marcará las directrices para
saber hacia dónde caminamos. Hasta
entonces, desde la Conselleria hacemos lo
que está en nuestras manos. Yo no puedo ir
a Madrid a pedir compensaciones a la
insularidad, si desde Mallorca no
predicamos con el ejemplo y ayudamos a las
islas menores, donde el problema es aún
mayor. Las cooperativas de Menorca son
accionistas de Plandisa, la compañía que
gestiona la planta desecadora de alfalfa,
pero nunca habían usado sus servicios. Lo
que ha hecho la Conselleria es asumir el
precio de trasladar los forrajes hasta Maó,
para que les cuesten lo mismo que en
Mallorca: primero pagamos el transporte de
900 toneladas de alfalfa, que eran las que
les correspondían por su parte en Plandisa,
y luego otras 2.000 para paliar la sequía.
Por primera vez en la historia no han
sufrido el problema de la insularidad, y
este año haremos lo mismo. Menorca necesita
un gran almacén de piensos para servir a
las cooperativas, aunque no tenga que estar
necesariamente en el puerto. Estamos
preparando un proyecto para presentarlo a
las cooperativas y hablando con la
Conselleria de Comercio, que tiene terrenos
en varios polígonos industriales. Queremos
encontrar un lugar adecuado para servir a
toda la isla. De este modo, estaría
bastante resuelto el tema del suministro
para la alimentación de los
animales.
-¿Cuántas
explotaciones abandonaron el año pasado la
actividad?
-Todavía no tenemos
las cifras. Pero lo cierto es que la
producción del sector creció un 5,14%: la
agricultura subió un 9,03% y en cambio la
ganadería ha bajado un poco. Lo importante
es que las explotaciones sean rentables, a
lo mejor habrá menos, pero más grandes y
con más producción. Es la tónica, y no sólo
en Baleares. Hay que buscar salidas
imaginativas. Así lo han entendido algunas
explotaciones como Quesos Burguera, que ha
sido reconocida como Empresa Innovadora del
Año. Es una empresa familiar que, para
abrirse hueco en el mercado, ha montado
unas instalaciones modélicas, con el número
de animales justo y necesario para su
producción. Han montado una línea de ordeño
automático que incluso informa al payés
mandándole un mensaje al móvil. En esta
línea tenemos que trabajar. La
Administración no puede hacerlo todo, las
ideas tienen que venir del sector y, si son
factibles, la Conselleria puede ayudar a
ejecutarlas.
-Primero el
mal de las vacas locas, luego la lengua
azul y ahora la gripe aviar, no han dado
tregua a los ganaderos. ¿Cómo ha afectado
al consumo de estos
productos?
-El consumo ya se ha
recuperado. Pero quienes más lo han sufrido
han sido los ganaderos. Con la lengua azul
dimos un ejemplo de cómo hay que hacer las
cosas bien. Cuando iba al Ministerio a
hablarlo, parecía que era un capricho
nuestro, pero nos han tenido que dar la
razón cuando han aparecido otros focos en
la Península. En Menorca teníamos un
problema añadido, ya que no hay granjas
para el engorde de lechales. Como el ganado
estaba inmovilizado y no podía salir de la
isla, ¿que había que hacer, sacrificarlo,
como se hizo en la etapa del Pacte? Lo que
hicimos fue pagar a las fincas cuatro o
cinco euros diarios para alimentar a cada
ternero y logramos que varias explotaciones
de engorde de Mallorca se comprometieran a
comprarlos cuando ya se pudieran
transportar. De esta forma, se pudo dar
salida a casi 5.000 terneros, que de otro
modo tendrían que haber sido
sacrificados.
-¿En Menorca
persiste la inquietud sobre la continuidad
de la planta de Kraft?
-Los
ganaderos ya no tienen esa preocupación. La
cooperativa Coinga ha sido capaz de hacer
una sociedad con Leche Asturiana, Menorca
Llet, que está haciendo unas instalaciones
fantásticas para la elaboración de queso y
el envasado de leche. Así, Coinga servirá
la leche que le sobra a Menorca Llet, lista
para envasar. El Govern aporta una
subvención de 3,6 millones de euros para la
planta de queso de Coinga (el 40% de la
inversión) y otros 2,4 millones para la
línea de envasado de leche (el 30%). Ya
hemos pagado el 50% de la subvención y el
resto, a los tres meses de haber concluido,
y eso es importante, porque hasta ahora
sabías cuánto ibas a cobrar, pero no
cuándo. Por su parte, Kraft también ha
recibido una subvención de 328.000 euros
para hacer mejoras en su planta, y por
tanto tiene intención de seguir en
Menorca.
-Otra de las
quejas tradicionales del sector era el
retraso en el pago de
subvenciones.
-Cuando hayamos
terminado de digitalizar toda la
documentación de la Conselleria, los
payeses podrán seguir la tramitación de sus
expedientes desde casa, a través de
Internet. Nunca más tendrán que venir con
un papel a la Conselleria, bastará con el
carnet de identidad. Tenemos 123 líneas
distintas de subvenciones y antes había que
tramitar toda la documentación para cada
una de ellas. Ahora ya se cobra la ayuda
dentro del año natural, si se ha tramitado
correctamente. Este año presupuestamos
600.000 euros en subvenciones para la
siembra de almendros y algarrobo, pero las
solicitudes alcanzaban 1,3 millones. Nos
criticaron porque la convocatoria se
retrasó un mes y medio, pero esto nos
permitió conseguir más recursos y atender
las solicitudes. Este mes de junio, ya han
cobrado casi todos.
-¿El
Ministerio de Agricultura ha desviado a
Galicia una parte de la cuota láctea de
Baleares?
-Casi el 35%, pero
hemos podido atender las necesidades de las
explotaciones gracias a que en 2004 el
Govern compró 3,5 millones de kilos de
excedente, que las fincas querían vender a
la Península. El año pasado, 35 fincas de
Baleares pidieron al Ministerio 1,7
millones de kilos de cuota, pero sólo
repartió 409.000 kilos entre 23 fincas. En
cambio, 87 fincas pidieron al Govern 9,3
millones de cuota, y pudimos repartir 6,3
millones entre todas las explotaciones,
gracias al excedente que habíamos comprado
en 2004 y a 3,5 millones que logramos
obtener al Ministerio. Lo distribuimos de
forma equitativa para que ninguna finca se
quedara sin cuota. Esto demuestra que los
ganadores tienen ganas de continuar con la
producción.
-¿Existe cierta
especulación por parte de fincas que
adquieren cuota para poder venderla luego a
las grandes industrias?
-Antes
podía ocurrir, pero ahora está mucho más
controlado. Leche Asturiana decidió venir a
Baleares precisamente porque aquí hay
producción disponible y no hay leche negra,
la que se produce sin cuota. Aquí la gente
está muy concienciada, sabe que no puede
producir leche sin cuota porque no se la
comprarán.
-¿Los
productores de Baleares difícilmente pueden
competir con los productos que llegan desde
la Península?
-La Conselleria
está pagando las campañas de promoción de
Eroski a cambio de que dé salida a la
producción autóctona sin rebajar ni un euro
el precio que paga a las fincas. El Govern
cofinancia la campaña de publicidad, pone
en contacto a la empresa con los productos
y vigila que se respeten los precios. Esto
nos permitirá dar salida este verano al 70%
de la producción de frutas y verduras, que
se venderán recién recogidas sin pasar por
la cámara, y el 100% del vacuno de las
explotaciones que se han acogido. Este es
el tipo de cosas que podemos hacer para
ayudar al sector.
-¿Cuándo
será realidad la nueva reserva marina de
Llevant?
-Podría quedar
definitivamente aprobada a finales de año o
principios de 2007. Será la primera que
gestionamos de forma compartida con el
Ministerio de Agricultura y Pesca. Tendrá
casi 30.000 hectáreas y se extenderá entre
Cala Rajada y la Punta de Amer, cerca de
Cala Millor. Las cofradías de Porto Cristo
y Portocolom nos han propuesto crear otra
reserva, que abarcaría tanto aguas
interiores como exteriores, y por tanto
también necesitaría la implicación del
Ministerio. Pero vamos a esperar hasta que
quede resuelta la de Llevant porque para
sacarla adelante hacen falta estudios muy
complejos y consensuarla con todos los
colectivos implicados.
-¿Y
cuándo se implantará la nueva licencia de
pesca recreativa para
embarcaciones?
-Ya está en manos
de los servicios jurídicos de la
Conselleria. Nos gustaría presentarla
oficialmente en el mes de septiembre,
cuando celebraremos el primer Congreso de
Pesca Recreativa de Europa. Hasta ahora, la
Administración había hecho poco caso a esta
modalidad, pero en los tres últimos años
hemos tenido una relación muy directa con
las asociaciones de pesca recreativa. La
principal novedad es que la nueva licencia
cubrirá a todos los tripulantes de una
embarcación recreativa, mientras que hasta
ahora para poder pescar cada uno necesitaba
una licencia
individual.
-¿PP debería
volver a pactar con UM tras las elecciones,
aunque saque mayoría
absoluta?
-El PP debería ganar
por mayoría absoluta, así no tendría que
pactar con nadie. A veces se dice los
pactos son muy buenos..., mentira, lo que
quieren todos los partidos es ganar por
mayoría absoluta. Y si lo consiguen, no
pactan. Por tanto, no deben ser tan
buenos.
-¿Comparte la
impresión de que la Lototrot ha sido un
fiasco para el sector?
-Es
evidente que no han cumplido las
expectativas que se esperaban. A veces
montamos las cosas esperando que den un
resultado, sin darnos cuenta de que es la
sociedad la que te tiene que dar el
empujón. En este caso, parece que no ha
habido la respuesta que se esperaba.
-¿La solución sería meter
las máquinas de Lototrot en los bares y
restaurantes, como piden Munar y las
asociaciones de trote.
-Sería
aventurado opinar por mi parte, pero yo
creo que la gente está cansada de máquinas
y juegos.