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ELMUNDO OPINA
Controles fallidos
A medida que se van conociendo los
espeluznantes detalles de este pobre niño
presuntamente agredido por su madre
adoptiva y que sigue en coma, la alarma e
inquietud sociales crecen. El historial de
lesiones producidas en el ámbito familiar y
que ahora se han sabido revelan que los
controles y las alarmas han fallado
estrepitosamente y así debemos admitirlo
por mucho que nos duela. Es un hecho que
han existido sobrados indicios de malos
tratos como para instar una investigación
rigurosa que no se ha producido. Algo ha
fallado ahí, sean los protocolos para la
detección de malos tratos a menores, sean
los programas informáticos que,
estadísticamente y al registrar las
asistencias hospitalarias al menor
agredido, hubieran disparado todas las
alarmas. Y esto vale tanto para los
hospitales públicos como para las clínicas
privadas o centros ambulatorios. Sobre el
intento de la madre de culpar de la
agresión al profesor de taekwondo del menor
sobran los comentarios y reflejan la
catadura moral de la mujer.
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