LORENZO MARINA
ESTEBAN
URREIZTIETA
PALMA.- La madre del niño
ingresado en Son Dureta en coma profundo
por presuntos malos tratos maquinó un ardid
desesperado para tratar de eludir su
ingreso en prisión: culpar al profesor de
taekwondo de las gravísimas lesiones de
Miguel Angel.
Sin embargo, el
profesor de artes marciales de Miguel Angel
tenía una sólida coartada. El niño no pisó
el gimnasio la tarde del pasado martes 6.
No pudo porque su madre, presuntamente, le
había dejado en coma después de propinarle
un fuerte golpe en la cabeza.
«El
martes no fue a clase que es cuando,
supuestamente, recibió los golpes», precisó
Toni Sastre, profesor de taekwondo de
Miguel Angel, en declaraciones a EL MUNDO.
Los investigadores del Grupo de Homicidios
del Cuerpo Nacional de Policía citaron a
Sastre a la Jefatura Superior de Policía.
Pronto se percataron de que las acusaciones
de la madre contra el entrenador no tenían
la menor consistencia.
Miguel Angel
no pudo acudir la tarde del martes a clase
porque ya se encontraba en estado crítico.
Los intentos de los padres por reanimar al
menor en casa no surtieron el más mínimo
efecto.
El comportamiento de Miguel
Angel en la clase de taekwondo no encajaba
con el de cualquier otro niño. El niño
presentaba claros síntomas de niño
maltratado. «Tenía un carácter especial,
era un niño muy frágil», reconoció ayer el
entrenador de taekwondo del niño
maltratado. También definió al pequeño como
un niño «muy cariñoso. Otros niños
intentaba abusar de él», insistió.
No
obstante, el profesor de artes marciales
aseguró que el niño nunca se llevó ningún
golpe mientras aprendía taekwondo. «Es un
niño muy asustadizo y muy inocente. No se
le podía poner a combatir porque
recibía siempre», resaltó.
El
carácter asustadizo del niño responde
perfectamente al perfil del niño
maltratado. «Si lanzaban una patada al
aire, siempre se encogía», destacó el
entrenador del pequeño.
Buena prueba
de ello es que Miguel Angel, de 6 años,
practicaba taekwondo con una niña de 4
años. A pesar de ello, el niño siempre
llevaba las de perder.
«Era un niño
muy inocente y muy distraído», prosiguió
Toni Sastre. Miguel Angel empezó a
practicar esta actividad extraescolar a
partir del pasado mes de septiembre. Acudía
regularmente al gimnasio Sport Studio de
s'Arenal. A pesar de su falta de destreza
en las artes marciales, tenía una gran
afición.
El entrenador de Miguel
Angel aseguró ayer a este periódico que
nunca se había percatado de que existiera
alguna anomalía en el entorno familiar del
niño. «La madre me tenía engañado.
Aparentemente era una madre ejemplar»,
destacó Sastre. En cambio, el padre era
mucho más distante. «Es mucho más seco»,
destacó.
Airada
reacción
Sin embargo, en una
ocasión el entrenador se sorprendió por una
airada reacción de la madre de Miguel
Angel. «Le dije una vez a la madre que
Miguel Angel no se había portado bien en
clase. Cuando me giré vi que la madre le
estaba apretando fuertemente del brazo»,
resaltó. En los próximos días, Miguel Angel
se iba a examinar para obtener el cinturón
naranja de taekwondo.
El pasado
martes, los padres de Miguel Angel trataron
de maquillar los malos tratos. En primera
instancia, el niño fue conducido a la
Clínica Rotger. La elección tampoco fue
casual. Pensaban que en la clínica privada
los malos tratos pasarían desapercibidos.
Dado el gravísimo estado de salud
del niño, los facultativos decidieron su
traslado urgente a la Unidad
Materno-Infantil de Son Dureta. En el
hospital de referencia de Palma saltaron
las alarmas: las lesiones de Miguel Angel
sólo podían ser producto de malos
tratos.