ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- El
Grupo Cursach se convierte en el principal
beneficiario de la nueva ley de Actividades
Clasificadas aprobada por el Govern del PP.
Bartolomé Cursach se quita así un problema
legal de la cabeza y amplía aún más su
cuota de mercado. No en vano, y según han
confirmado a EL MUNDO/El Día de Baleares
fuentes de la Conselleria de Interior que
han intervenido en el diseño de la nueva
normativa autonómica, ha sido el propio
discotequero el que ha instado un cambio
que no se explica si no es porque responde
a un interés estrictamente
comercial.
Uno de los objetivos
comerciales del mayor empresario de ocio de
Baleares son los menores. Por estas mismas
fechas hace ahora un año, colaba en sus
establecimientos Riu, BCM, Tito's y Pachá
un millar de jóvenes que no alcanzaban los
18 años en sesiones en las que vendía
alcohol. Pero es que buena parte de ellos
ni siquiera habían cumplido los 16.
Esta temporada continúa haciendo lo
mismo con menores procedentes no sólo de
las Islas sino de diferentes puntos de la
Península. Desde Andalucía al País Vasco.
La inmensa mayoría de paso por Mallorca en
viaje de estudios.
La normativa
estatal impide el acceso a discotecas y
salas de fiestas a clientes que no tengan
18 años. Sin embargo, el panorama para
Cursach y para el resto de empresarios de
ocio variará sustancialmente con el nuevo
salvoconducto legal que va a permitir la
entrada, no el consumo de alcohol, a los
jóvenes de 16 y 17 años.
«Fraude
de ley»
Hasta ahora la presencia
de clientes de estas edades en los
establecimientos del ex máximo accionista
del Real Mallorca le ocasionaba un problema
jurídico. Si el Parlament acaba dando el
visto bueno a la nueva ley, dejará de
tenerlo.
Tanto el Defensor del Menor
de Baleares, Gaspar Rullán, como
formaciones políticas como el PSM o EU-EV
coincidieron a la hora de calificar la
conducta del empresario de ocio. «Cursach
está vulnerando el espíritu de la ley»,
señalaron al unísono.
Y es que
independientemente de que la Ley Orgánica
1/1992, más conocida como Ley
Corcuera por el ministro socialista que
la impulsó, no especifique si se refiere a
menores de 16 o de 18 cuando «prohíbe»
taxativamente que se les venda alcohol y se
les permita el acceso a las discotecas, lo
que sí que tienen claro tanto Rullán como
las citadas formaciones políticas es que la
intención con la que se creó la ley pasa
porque los jóvenes que no alcanzan los 18
años no tengan acceso al alcohol. Prueba de
que la conducta llevada a cabo por el
discotequero no se ajustaba a la ley fue
que tras las informaciones de este
periódico el empresario anuló de manera
fulminante las galas de tarde de sus
discotecas renunciando así a una de sus
principales fuentes de ingresos.