PEDRO BONET
CALVIÀ.- Dos mil
gargantas gritaron ayer hasta quedarse
afónicas. Quizá querían hacerse oír en
Alemania, donde la selección inglesa
debutaba con una gris victoria ante
Paraguay en la Copa del Mundo 2006. Esta
vez, Inglaterra cuenta con un conjunto de
jugadores de un tremendo potencial, lo que
coloca al cuadro de Eriksson como uno de
los principales favoritos al
título.
Poco importa eso a los
aficionados ingleses. Más que otra cosa
porque ellos están a muerte con su
selección hagan lo que hagan los jugadores
sobre el campo. No sólo porque algunos se
hayan pasado con la ingestión de cerveza y
otras sustancias, sino porque su fidelidad
al combinado nacional es extrema y no
conoce límites.
Ese sentimiento
compacto en torno al equipo inglés se
palpaba en el ambiente desde por la mañana.
Inglaterra debutaba ante Paraguay a partir
de las 15.00 horas y los turistas
anglosajones estaban vestidos desde
primeras horas del día con los colores de
su selección. Vestidos algunos, porque
otros llevaron más bien poca ropa, por
aquello de evitar el calor.
El centro
de la movida inglesa fue, como no podía ser
de otra manera, Magaluf. En principio no
podía haber pantallas gigantes en la calle,
pero al final las hubo, por lo menos en las
cercanías de la macrodiscoteca BCM. Y allí
se juntaron todos los ingleses del mundo,
ataviados con camisetas, bufandas,
banderas, pinturas y una ingente cantidad
de bebida y cánticos de aliento a su
selección.
El momento álgido fue el
tanto de Inglaterra, que finalmente valió
la victoria ante los paraguayos. Desde ese
momento, el ambiente no paró de mejorar, en
un clima de sentimiento y pasión.
¿Desenfreno? Algo, claro, pero cabe
destacar que no se registró ningún tipo de
incidentes reseñables. El despliegue de la
Policía local de Calvià fue importante,
pero apenas tuvieron que intervenir, ya que
el clima en el que se vivió el partido fue
excelente.
Al cierre de esta edición,
Magaluf vivía la continuación de la fiesta
tras la victoria de Beckham y compañía en
Alemania. El próximo jueves, ante Trinidad
y Tobago, las gargantas volverán a rugir
para animar desde la distancia a
Inglaterra.