De casta le viene al galgo. Si Agustín
Pinillos siempre ha sido un caballero, su
hija Mónica apunta en la misma dirección,
sólo que en versión femenina. Porque suya
ha sido la idea de agradecer a los abonados
su confianza en la Temporada de Ballet.
La dirección de la Temporada de
Ballet ha invitado el sábado 17 a todos los
abonados a un cóctel presentación con
motivo de la XI edición que precisamente
comienza ese día con Sara Baras. Desde
luego es una excelente noticia, porque
muestra bien a las claras el cuidado
exquisito que siempre guía las actuaciones
de la casa y no solamente en sus relaciones
con el público. También los
artistas.
Una cualidad que ha hecho
posible presencias que de otra manera no
habríamos tenido, por lo complejo que
resulta el montaje para una sola función lo
que en más de una ocasión ha frenado
algunas propuestas apetitosas. Me he
referido a veces a la importancia que tiene
garantizar un mínimo de dos funciones que
además de servir paar consolidar la
temporada abriría las posibilidades del
cartel, y en una isla como la nuestra, no
especialmente significada por sus
curiosidades artísticas, es imprescindible
contar con la fidelidad del público.
La Temporada lo está consiguiendo
desde la primera edición cosechando un
constante crecimiento de los abonados con
la particularidad de que prácticamente
todos repiten.
Había sido un
crecimiento lento hasta la pasada edición.
Después del cartel del año pasado los
abonos han experimentado un 25 por ciento
de incremento lo que demuestra que apostar
fuerte tiene su riesgo pero también puede
acarrear consecuencias favorables. Las
cinco citas de la XI Temporada cuentan con
la mitad de la platea asegurada, y eso
también es una excelente noticia.
He
dicho cinco y no seis, porque la retirada
de Spanair después de diez años
patrocinando el ciclo de danza, había
obligado a rebajar el número de compañías
en cartel al objeto de seguir ofreciendo el
mismo estándar de calidad.
No parece
que el tejido empresarial de casa esté por
la labor de suplir la ausencia de la
compañía aérea lo que hace especialmente
sangrante la propuesta del área de turismo
del Consell de Mallorca que ofrece un apoyo
igual al que destinan al torneo de bridge
de Calvià. ¿Cómo se les puede ocurrir? Es
una argumentación (»fíjate, que te doy
tanto como a los del bridge...») que
explica el enanismo cultural del
autodenominado gobierno de Mallorca. Por
supuesto la dirección de la Temporada ha
declinado aceptar los 10.000 euros (en
definitiva una propina) para a cambio
figurar el Consell junto al Govern y Cort
que aportan mucho más.
Ahora más que
nunca es preciso el apoyo del público y
garantizar con su presencia la continuidad
de una Temporada de Ballet que se ha ganado
a pulso el prestigio que la hace única en
España.
Lo lamentable es que el
Consell de Mallorca, que tiene transferida
la competencia de cultura, jamás haya
demostrado su compromiso con un
acontecimiento sólo comparable al Festival
de Pollença.
«¿Jamás?». Supongo, Lou,
que te refieres a la aportación del año
pasado. «Exacto». La excusa era perfecta:
el décimo aniversario. Así que tal vez
deberemos esperar otros diez años.