M. A. RUIZ
PALMA.- El PSIB
de Francesc Antich tendrá que echar mano de
un candidato realmente convincente si
quiere cambiar las cosas en Cort. Si hoy se
celebraran las Elecciones Municipales, la
popular Catalina Cirer no sólo
tendría garantizado continuar en la
Alcaldía durante cuatro años más, sino que
además podría ampliar su mayoría absoluta
hasta los 16 concejales, uno más de los que
tiene actualmente el PP.
La
macroencuesta elaborada por Sigma Dos para
EL MUNDO/El Día de Baleares evidencia que
no terminan de despegar las expectativas
electorales de los partidos de la oposición
en Cort, en buena medida debido a su vacío
de liderazgo y las dificultades para
encontrar candidato: el PSOE puede crecer
en uno o dos concejales hasta alcanzar los
11 y la Esquerra Unida de Grosske conserva
los tres que tiene, pero a costa de la
desaparición del PSM.
Su actual
portavoz municipal, Pere Muñoz, obtiene
entre los ciudadanos una aceptación mayor
que el socialista Antoni Roig o que el
propio Grosske. Pero ha renunciado a
repetir como candidato a la Alcaldía,
después de que Biel Barceló haya impuesto
en el PSM sus tesis de creación del
Bloc.
La encuesta de Sigma Dos arroja
otro dato que no se debe perder de vista:
Unió Mallorquina tampoco logra estar vez
presencia en el Pleno del Ayuntamiento. Y
ello, a pesar de que el sondeo se realizó
entre el 10 y el 19 mayo, justo después de
que UM proclamara al actual vicepresidente
del Consell de Mallorca, Miquel Nadal, como
candidato a la Alcaldía de
Palma.
Durante el acto celebrado en
el Conservatorio el día 11, Nadal se mostró
convencido de que será el próximo alcalde
de la ciudad, aunque sólo consiga dos o
tres concejales. Es decir, que pretende
repetir en Cort la misma estrategia que ha
permitido a Munar presidir el Consell
durante doce años: sacar dos o tres escaños
decisivos que le permitan pactar con PP o
PSOE, a cambio de exigir la
Alcaldía.
Pero la encuesta parece
echar por tierra, de momento, sus planes,
pues Unió Mallorquina no conseguiría hoy ni
un solo concejal y, en cambio, el PP de
Cirer ampliaría su actual mayoría absoluta,
por lo que no necesitaría pactar con nadie
para gobernar otra legislatura
más.
Más popular que
Munar
No en vano, los votantes de
Palma otorgan un notable a la gestión de
Cirer. El 42,9% de los encuestados cree que
su equipo de gobierno lo está haciendo
«bien o muy bien», el 32,8% otorga un
«regular» a su gestión y el 17,2% dice que
lo hace «mal o muy mal».
Los más
entusiastas son, por supuesto, los votantes
del PP. Un amplio 52% cree que Cirer lo
está haciendo «bien» o «muy bien», aunque
en este segmento del electorado también hay
un «9,2%» que tacha su gestión de «mala» o
«muy mala».
Pero incluso entre los
simpatizantes del PSOE, un 26,5% aplaude la
labor del Ayuntamiento, frente a un 31,6%
que la rechaza. El descontento es superior
entre los seguidores de Alternativa
(Esquerra Unida-Els Verds): el 56,2%
considera «mala» o «muy mala» la
actuaciones del equipo de gobierno,
mientras que el 26,1% la califica de
«buena» o «muy buena».
En cuanto a la
valoración de los líderes, la alcaldesa
Catalina Cirer no sólo es la más conocida
(el 84% identifica su nombre, por debajo
del 88,7% de Matas pero superando el 82,4%
de Munar), sino que es la única que obtiene
un aprobado de los ciudadanos: le otorgan
un 5,59 de nota, en la escala del 0 al 10.
Una puntuación que sitúa a Cirer
ligeramente por debajo del 5,79 registrado
por el president Matas en la encuesta
autonómica.
La buena sintonía de
Cirer con la calle permite al PP aumentar
su intención de voto del 46,1% obtenido en
2003 al 48%, afianzando así su mayoría
absoluta o incluso incrementándola hasta
los 16 concejales. Los votantes del PP
otorgan a Catalina Cirer un 6,79 de nota,
mientras que los socialistas rebajan su
valoración hasta el 4,44 y los
simpatizantes de Alternativa le castigan
con un 3,6.
Pero el vacío de
liderazgo sin duda ha influido en los
resultados que la encuesta de Sigma Dos
otorga a los grupos de la oposición. Tanto
el secretario de Organización del PSOE,
José Blanco, como el propio Francesc Antich
han insistido públicamente en que los
socialistas consideran que Palma es clave
para reconquistar el Govern.
Sin
embargo, tras dar por amortizado a su
actual portavoz municipal, Antoni Roig, los
socialistas aún no han designado a su nuevo
candidato. Todo apunta a que será la actual
subdirectora de la Agencia Española de
Cooperación Internacional, Aina Calvo, pese
a que este cargo de relumbrón no se ha
traducido en un excesivo tirón en la calle.
Antes, Antich ha desojado la margarita con
una larga nómina de posibles candidatos,
desde el ex conseller de Turismo Celestí
Alomar, al delegado del Gobierno Ramon
Socías o el parlamentario Antonio
Diéguez.
Lo cierto es que el
socialista Antoni Roig no constituye hoy un
gran cartel electoral, ya que es el líder
de la oposición peor valorado por los
ciudadanos: recibe un 4,68 de nota, por
debajo del 4,74 de Pere Muñoz y del 4,70 de
Grosske.
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Ni siquiera a Antoni
Roig se le oculta que es además el líder
municipal menos querido en su propio
partido. Los votantes del PP dan un 6,79 a
su líder, Catalina Cirer. Los de Esquerra
Unida premian a Grosske con un 6,61. Y en
cambio los votantes socialistas sólo
otorgan un 5,66 a su propio portavoz
municipal, Antoni Roig.
El resultado
es que el PSIB no logra entusiasmar: crece
en intención de voto desde el 27,1%
registrado en las Elecciones Municipales de
2003 hasta el 31%. Aunque esto puede
permitir a los socialistas pasar de nueve a
11 concejales, queda aún muy lejos de los
16 que acaricia el PP.
El PSOE logra
este crecimiento a costa de fagocitar a sus
posibles socios del PSM, hoy sumidos en una
grave crisis interna, que podrían perder
los dos concejales que tienen. Y ello a
pesar de que el portavoz nacionalista Pere
Muñoz es el líder de la oposición mejor
valorado, no sólo entre el conjunto de los
electores de Palma (le otorgan un 4,74 de
nota) sino incluso entre los votantes del
PP (le conceden un 4,38, mientras que
castigan a Roig con un 4,24 y a Grosske con
un 3,9).
Los votantes de Alternativa
otorgan a Muñoz un aprobado (5,03), que
entre las filas del PSOE rebajan hasta
4,62. Hace escasos meses, el PSM proclamó
oficialmente a Muñoz para que repita como
candidato a Cort, pero el ex director
general de Cultura del Pacte ha renunciada,
en vista de la intención de su partido de
fusionarse en el Bloc con Esquerra Unida,
Els Verds y los independentistas de
ERC.
Así las cosas, Eberhard Grosske
tiene todas las cartas para convertirse en
el cabeza de lista municipal de la nueva
coalición comunista, nacionalista y
ecologista. Con un Antoni Roig abandonado
por su propio partido, Grosske se ha
convertido durante esta legislatura en la
gran estrella de la oposición en Cort:
gracias a sus imaginativas iniciativas y a
su labor como conseller del Pacte, le
conoce el 55,1%, pero no es el mejor
valorado. Recibe un 4,7 de nota, pues
provoca un enorme rechazo entre los
votantes del PP (le dan un 3,9).