La más ferviente seguidora del Real
Mallorca tuvo ayer que ordenar la clausura
de las oficinas de su presidente
Vicente Grande. Catalina Cirer se ha visto
obligada por orden judicial a proceder al
precinto de la sede del Grupo Drac por no
tener ni licencia de instalación ni tampoco
de apertura y
funcionamiento.
No es la
primera decisión que adopta la edil
popular en contra de los intereses
de Grande. Cirer ya dijo «no» a la
propuesta del promotor consistente en
levantar cuatro torres en el estadio de Son
Moix que estarían compuestas, tal y como
precisó el propio Grande por «oficinas,
viviendas, hoteles o lo que nos pida Cort».
Sin embargo, y a pesar de la intención de
Grande de llegar a un «acuerdo
satisfactorio» con el Consistorio, su
propuesta ha sido
desestimada.
En cuanto a las
opciones para poder edificar en los
terrenos de Son Moix, que son de propiedad
municipal, Vicente Grande no descartó
ninguna posibilidad: comprarlos al
Ayuntamiento de Palma o bien canjearlos con
otros solares o locales construidos
mediante una permuta. Todo ello para
cristalizar como aseguró el mandatario
bermellón, «un proyecto que será muy
importante para la entidad
deportiva».