Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Sociedad
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Miércoles, 24 de mayo de 2006 Actualizado a las 01:32
 

LA PLUMA
La heladería de Drácula

JORGE MONTOJO


Vlad Dracul, el legendario conde Drácula, caballero de la Orden del Dragón, azote de los turcos, récordman de los empaladores y mordedor de las trémulas gargantas de vírgenes suicidas y viudas alegres debe tener acciones en una heladería que promete tres bolas de helado a cambio de donaciones de sangre. Es una idea estupenda: te desangran y luego te recuperas del lánguido desmayo con unas bolas de chocolate. El conde ha entrado en el siglo XXI.

Por lo visto en las Baleares tenemos problemas de bancos de sangre en verano. Es natural: nuestra población se multiplica con los turistas y, claro está, el hooligan de Manchester o la modelo parisina que vienen a pasar una semana no tienen pensado ir al hospital a que les quiten un litro de sangre caliente, por no hablar de los vascos, que cada vez que pisan una planta médica tienen una legión de chupópteros detrás del codiciado RH negativo. Y los residentes pitiusos debemos ser solidarios con la sangre, un producto más al alza que el petróleo iraní o la coca boliviana.

Además, dicen los connoisseurs que es algo muy sano y que regenera la sangre. En Hollywood, donde ya desayunan placenta a la plancha por órdenes cienciólogas, actrices como Gwineth Paltrow (I'm sorry darling, pero Grace Kelly, princesa por raza antes que por matrimonio, es inimitable) han decidido aplicarse pegajosas sanguijuelas para sentir el mordisco salvaje y suave que las desangra para embellecerlas.

Por lo visto las sanguijuelas, aunque no regalen helados, tienen una acción terapéutica que serena los nervios de las actrices y limpia la sangre. Nos llevan de nuevo a los matasanos medievales y renacentistas que todo lo arreglaban con sangrías y ponían a estos repelentes vampiros a la mínima sensación de indisposición. Una época en que la gente aguantaba más sin ir a ver al galeno y sólo se encamaba cuando estaba muy enferma, no en vano Hernán Cortés recomendaba a Su Majestad que no mandase médicos al Nuevo Mundo y los formenterenses, hasta hace bien poco, hacían huir a todo matasanos que pisara su isla embrujada de cuento y encanto.

Pero la medicina va volviendo a sus orígenes. Hipócrates, el ibicenco Avicena, los chamanes amazónicos, las brujas de Aubarca, la homeopatía, el humanista Marañón…regresan y juntan el saber de la Antigüedad con las técnicas modernas, algo que nunca debiera haberse separado.

Como el sabio doctor Julián Vilás, admirado amigo, que viéndome moribundo me recomendaba que visualizara mi propia sanación para autoayudarme. Sin duda los que han visto la guerra no son esclavos de las máquinas, saben que existen los milagros y creen en el poder de la mente.

Y tras estas divagaciones me voy a por un helado. Tengo curiosidad por comprobar si el altruista Vlad me permiten echarle un chorrito de ron al chocolate.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad