LORENZO MARINA
PALMA.- La pertinaz lluvia caída ayer en Baleares hizo las delicias de los talleres de chapa y pintura. Una treintena de accidentes de tráfico por alcance se registraron en distintos puntos de la red viaria balear.
El suelo mojado y un asfalto no, precisamente, en las mejores condiciones hicieron el resto. Las colisiones se sucedieron. El exceso de velocidad para el lamentable estado en el que se encontraban muchas carreteras fueron el detonante de los accidentes.
Los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se vieron ayer obligados a trabajar a destajo. Su presencia fue requerida de forma casi simultánea en distintos puntos de Baleares para elaborar el correspondiente atestado.
Por fortuna, la inmensa mayoría de los accidentes no tuvieron graves consecuencias. Eso sí, algunos de estos siniestros con relación directa causa-efecto con la lluvia fueron espectaculares.
Tal fue el caso del accidente registrado ayer en la autovía Palma-Andratx a la altura del desvío de Palmanova. Dos automóviles se vieron involucrados.
Uno de los vehículos dio la vuelta de campana y quedó con las ruedas hacia arriba, Mientras, otro coche se estrelló contra un árbol.
Curva pronunciada
Este espectacular accidente ocurrió a las 13.58 horas en la pronunciada curva que conecta la autovía de Andratx con la carretera de Calvià. La lluvia, unida al barro acumulado en la calzada en los últimos días, habían convertido ese tramo del asfalto en un remedo de una pista de patinaje.
Tres jóvenes, de unos 20 años de edad, se vieron involucrados en este accidente. A pesar de la violencia del impacto, ni los ocupantes de Opel Corsa que dio la vuelta de campana ni del otro automóvil sufrieron lesiones de consideración. De hecho, lograron salir por sus propios medios de los coches.
Tres ambulancias del Ib-salut se desplazaron hasta el lugar. Tras examinar a los heridos, las asistencias sanitarias concluyeron que ninguno de los accidentados presentaba lesiones de gravedad. No obstante, los facultativos ordenaron el traslado inmediato a Son Dureta de los tres jóvenes accidentados.
Mientras, agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se desplazaron hasta el lugar del suceso para tratar de esclarecer las circunstancias que rodearon el fatal accidente. Las primeras investigaciones apuntaban a que los conductores de los vehículos trazaron la curva a una velocidad excesiva. Máxime cuando el estado de la calzada no era ayer precisamente el más idóneo.
Dicho accidente fue el más significativo de una jornada especialmente aciaga.
Mientras, en Eivissa, un camión volquete cargado de tierra volcó cuando se encontraba entre las carreteras de Cala Carbó a Cala d'Hort, en el término municipal de Sant Josep. El conductor del vehículo pesado resultó herido grave.
La elevada siniestralidad registrada ayer en distintos puntos del archipiélago estuvo relacionado también con un escaso respeto de la distancia de seguridad.
Muchos de los automovilistas implicados en los accidentes de tráfico no adaptaron su conducción a las pésimas condiciones climatológicas registradas ayer durante la mayor parte del día.
La lluvia de barro que cayó en Baleares, Mallorca sobre todo, en los últimos días no hizo sino agudizar los efectos del mal estado de la calzada. Las consecuencias fueron infidad de choques que pusieron a prueba la carrocería de los coches.