PALMA.- El concejal de Deportes del
Ayuntamiento de Palma, Rafael Durán,
informó ayer que el presidente del Real
Mallorca, Vicente Grande, ha pedido a la
alcaldesa de Palma que le venda el estadio
de Son Moix junto con los terrenos
municipales colindantes, expropiados a
finales de la década de los 90 a varios
particulares.
Una propuesta que tiene
dudoso encaje legal, puesto que, a la hora
de desprenderse de su patrimonio, las
Administraciones públicas están obligadas a
convocar un concurso, con libre
concurrencia entre todos los compradores
interesados.
Pero el hecho de que una
parte de los terrenos fuera expropiada en
su día complica aún más los planes de
Grande. Según la Ley del Suelo de 1998, los
antiguos propietarios podrían ejercer el
derecho de reversión y exigir que les
devuelvan sus terrenos en caso de que «se
alteren los usos, intensidades o
aprovechamientos [urbanísticos] y ello
supusiera un incremento del valor de los
mismos».
De hecho, cuando Vicente
Grande anunció sus planes para construir
hasta tres rascacielos junto a Son Moix,
dos familias a las que en su día fueron
expropiados 6.800 metros cuadrados para
habilitar el aparcamiento del estadio
advirtieron a Cort que exigirán recuperar
los solares si se cambia su calificación
urbanística de deportiva a residencial.
Según el informe jurídico elaborado por
José Manuel Merelo para Grande, este
derecho de reversión caducaría en 2007.