M. A. R.
PALMA.- El president
Jaume Matas está a punto de quedarse solo
con Pasqual Maragall y sus socios franceses
en la Eurorregión Pirineos-Mediterráneo. El
Ejecutivo valenciano de Francisco Camps
decidió desde un principio no sumarse a
esta iniciativa, y ahora da un paso atrás
el aragonés, presidido por el socialista
Marcelino Iglesias, harto de los desplantes
de la Generalitat de Cataluña.
Todos
los partidos con representación
parlamentaria en Aragón acordaron el lunes,
por unanimidad, suspender su participación
en la Eurorregión de Maragall.
Los
partidos aragoneses, encabezados por el PP
y el PSOE, han querido expresar así su
enérgica protesta por la negativa de la
Generalitat a devolver las 113 piezas de
obra sacro que reclaman 11 parroquias de la
diócesis de Barbastro-Monzón.
«No
vamos a romper relaciones con nadie»,
señaló ayer el presidente del Gobierno de
Aragón, Marcelino Iglesias, «sino a
suspender la colaboración en una
Eurorregión en la que debería haber mayor
lealtad y cooperación». El detonante de
esta reacción airada ha sido el acuerdo
adoptado el viernes por el Parlamento
catalán a propuesta de CiU, instando a la
Generalitat a conservar en el Museo
Diocesano de Lérida las obras de arte
objeto de disputa, hasta que se agote la
vía judicial. Todo ello, a pesar de que la
reivindicación de la diócesis aragonesa ya
ha sido avalada por varias sentencias de
los tribunales eclesiásticos.
Desde
un principio, el Ejecutivo valenciano de
Francisco Camps se ha negado a entrar en la
Eurorregión por considerar que «no encaja
en el modelo de Constitución española».
En cambio, Baleares sí aceptó la
invitación de Pasqual Maragall junto a
Aragón (que ahora da marcha atrás) y las
regiones francesas de Midi-Pyréneés y
Languedoc-Roussillon.
Baleares
aporta su liderazgo en el sector servicios,
mediante la creación de un centro de
investigación turística, que la Unión
Europea financiará con 4,7 millones de
euros según anunció el president Matas en
febrero.