J. R. R.
La encuesta de AFA hace
un especial análisis de los factores
asociados al absentismo. De este modo y
tras hacer un registro de los factores de
riesgo asociados, se ha detectado que un
51% tienen que ver con el consumo de
sustancias tóxicas y un 23% con factores de
violencia.
Dos aclaraciones. En
primer lugar estos factores de riesgo son
significativos pero son confesados por muy
pocos de los adolescentes entrevistados, lo
que los convierte más en un indicio que una
conclusión inapelable de las conductas que
llevan a un joven a ausentarse de
clase.
En segundo lugar, destacar que
los estudiosos han detectado que bajo el
concepto «violencia» como desencadenante
del absentismo debe entenderse no el temor
a sufrir algún tipo de violencia, sino la
dedicación a ella, es decir, que se
contabiliza el factor de riesgo de
violencia ejercida.
El consumo de
tóxicos y la violencia son, pues, los dos
grandes factores de riesgo. Los porros y
los cigarros se llevan la palma, seguidos
muy de cerca por el consumo de alcohol. Y
en cuarto lugar, dentro de ese 26% de
factores restantes, está el sacar malas
notas.
Dedicarse a labores tan
particulares como «amenazar», «agredir»,
«poner motes» e «insultar» son los tres
comportamientos violentos -siempre desde la
perspectiva del agresor- más
confesados por los alumnos como
causa de abandono de la asistencia a las
clases.
El estudio es autocrítico en
cuanto a la dificultad de validar estos
datos con una realidad científica y señala
en sus conclusiones: «Aunque el número de
variables es necesariamente limitado, y
nuestro estudio, de carácter general, se
observa con claridad que siete de las
quince (casi el 50%) refieren al consumo de
sustancias, mientras que otras cuatro (el
25 %) refieren a la violencia escolar desde
la perspectiva del agresor».