el
mundo
EIVISSA.- El conseller
de Turismo, Joan Flaquer descartó ayer
«retirar» la tarjeta verde, ya que su
evolución está siendo «positiva», tal y
como demuestra el hecho de que se hayan
pasado de 70 a 500 centros adheridos desde
que el Govern pusiera en marcha hace un año
esta iniciativa destinada a turistas y
también a residentes.
Así respondió
Flaquer a las dos preguntas formuladas por
los diputados del PSIB, en las que
solicitaban información sobre la marcha de
su aplicación, y el número de tarjetas que
se han activado desde el 1 de enero de
2005.
El diputado socialista, Celestí
Alomar, criticó el gasto que ha supuesto a
las arcas autonómicas la aplicación de la
tarjeta verde y, que, sin embargo, «no esté
reportando ningún ingreso», cuando su
finalidad era «la de captar recursos
económicos» para invertirlo en proyectos
medioambientales.
Al respecto,
Flaquer resaltó que la tarjeta verde es un
proyecto que están estudiando aplicar otras
Comunidades Autónomas, a diferencia de lo
que ocurrió con la ecotasa que, según el
conseller, fue una medida «impuesta» que
contó con la oposición de todo el
sector.
Al contrario, señaló el
conseller, ya que la tarjeta verde está
basada en la «convicción y la
voluntariedad» y cuenta con el «visto
bueno» de los turoperadores y agencias de
viaje, que están sumándose a su
comercialización, añadió Flaquer. La
diputada socialista, Patricia Abascal,
criticó la falta de transparencia del
Govern, al no aportar datos concretos sobre
las tarjetas que se han activado en este
año de aplicación. Flaquer respondió que
«no se trata de contabilizar las tarjetas
activadas», ya que hay muchos centros
adheridos a este servicio, que no cuentan
con «las máquinas necesarias para activar
las tarjetas», como los cines.