Al incremento del número de personas
que necesitan del auxilio social para no
caer en la marginalidad pura y dura se le
suma el incremento del número de indigentes
que son atendidos en alguno de los
albergues y centros sociales con los que
cuenta la capital.
A diario
son más de 500 las personas sin recursos
que se ven obligados a refugiarse en los
centros de acogida gestionados por Cort y
S'Institut, destinados a indigentes,
inmigrantes, drogadictos y otros colectivos
marginales que durante los meses más
cálidos del año acostumbran a vivir en la
intemperie.
En la actualidad
hay 637 plazas disponibles en los albergues
que en su mayor parte casi a diario quedan
cubiertas al 100%. Pero estos albergues
sociales no copan a toda la población que
sobrevive como puede en el último escalón
de la pobreza. Por debajo de ellos están
los sin techo, las personas que por
voluntad propia o porque ya no les quedan
ganas ni fuerzas ni de cuidar de sí mismos,
se quedan a dormir allí donde les pilla.
Las últimas cifras
proporcionadas por la denominada Unidad
Móvil de Atención Social fija en 121 las
personas que duermen en la calle. Sólo bajo
condiciones meteorológicas muy adversas son
obligados por la policía a pernoctar en los
albergues.