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EL MUNDO OPINA
No todo es oro
No todo es oro lo que reluce en las
sociedades opulentas del siglo XXI, ya la
nuestra es un ejemplo típico de este
bienestar societario que, sin embargo,
tiene sus bolsas de marginación y sus
bolsas de pobreza que no son la misma
cosas. La marginación es una patología
social de muy difícil, por no decir
imposible, erradicación. Hay que asumirla,
hay que atenderla, si es factible, paliarla
y punto. Las bolsas de pobreza son de otra
naturaleza contra la que cabe actuar, tanto
desde el punto de vista asistencial como
desde el punto de vista socio-económico con
una contemplación integral que va de la
formación educativa y las ayudas familiares
a la promoción laboral o de cualquier otro
tipo que aspire a crear un horizonte más
prometedor para estas gentes que sufren. La
pobreza, por otro lado, se manifiesta en
formas, grados e intensidades distintas, lo
cual obliga a actuaciones inteligentes
capaces de distinguir el tipo de pobreza y
su tratamiento. De lo que se trata, en una
palabra, es de no resignarse y actuar
generosamente con unos seres que precisan
de nuestra ayuda y de nuestra solidaridad.
En este sentido, los programas municipales
y autonómicos tienen un importante rol a
desempeñar.
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