INDALECIO RIBELLES
PALMA.- Más de
6.000 personas mayores de edad acudieron el
año pasado a alguna de las nueve oficinas
de los servicios sociales municipales para
obtener ayudas económicas que le
permitieran llegar a fin de mes. Esta es
uno de los datos más destacables de la
memoria de los servicios de Acción Social
del pasado año 2005 y que pone de
manifiesto el crecimiento notorio de la
demanda de prestaciones que tiene la
población de la capital balear.
En
total durante el año pasado 17.531 personas
pasaron por alguna de las nueve oficinas
municipales de atención social que existen
en los barrios de Ciutat de los que «más de
un 30% acuden porque no llegan a fin de
mes», como reconoce el coordinador de
programas de familia e infancia de Acción
Social, Marcel.lí Fernández.
Todo un
ejemplo de la ampliación de la bolsa de
pobreza que se está creando en la capital
balear, en paralelo con lo que ocurre en la
gran mayoría de ciudades españolas y que
muchos expertos sociales vinculan de plano
con el fenómeno de la inmigración.
Una población escasa en recursos
económicos y que está exigiendo que se
acrecienten los recursos económicos de los
ayuntamientos y resto de administraciones
para su atención.
Aunque en los
servicios sociales no se vincula
directamente uno y otro fenómeno lo cierto
es que el año pasado hubo un incremento de
nada menos que el 20% en el numero de
expedientes abiertos a población de riesgo.
Aumentan los pobres
Si
en 2004 se abrieron y cerraron casi 7.000
expedientes (6.937 en total) durante el
pasado año hubo 8.492 lo que supone un
aumento notorio de la población atendida.
En este sentido hay que destacar que
además de acudir a los centros sociales
para solicitar ayudas económicas también
hay toda una serie de cuestiones que son
atendidas en estos centros: desde el
absentismo escolar, a problemas de atención
a personas con dificultades psicosociales,
necesidad e integración social, problemas
de drogodepencias, discapacidad o para
participar en programas de resinserción
laboral que elabora la Concejalía que
dirige la edil Margalida
Ferrando.
Toda una batería de
problemas añadidos donde destaca, en primer
lugar por el valor añadido y su influencia
en el resto de cuestiones el aumento de los
problemas económicos de un sector cada vez
mayor de la población. Por el volumen de la
población que alberga el distrito de
Levante (Litoral, Nord y Sud) y por los
barrios que abarca, desde la Playa de Palma
a Son Gotleu pasando por La Soledad o
Rafal, este es el area donde se atendió a
un mayor volumen de población necesitada.
En el caso de Palma este daro no hace sino
corroborar las cifras que a nivel
autonómico salen a relucir al respecto
sobre por ejemplo el nivel de endeudamiento
de los hogares de las islas. Según la
última encuesta son los segundos de España
que destinan una media mensual más elevada
para gastos de la vivienda principal, con
271 euros, cantidad que incluye el alquiler
o intereses de la hipoteca, comunidad, agua
y otros gastos asociados al inmueble, como
refleja la Encuesta de Condiciones de Vida
(ECV). En este sentido la encuesta revela
que el 15,2% de la población balear vive
por debajo del umbral de pobreza relativa,
aunque por ahora son cuatro puntos los que
le separan por encima de la media nacional.
La menor proporción de esta
situación se da en Madrid (9,5% de su
población) y País Vasco (11,2%), mientras
que los mayores porcentajes se encuentran
en Extremadura (37%), Andalucía (31,1%) y
Castilla-La Mancha (29,4%).
Ayudas
directas
Teniendo en cuenta estos
índices y aunque no se especifica nada al
respecto de la tipología de los usuarios en
su mayor parte, como indican fuentes de los
servicios sociales de Cort, el 30% de los
que acuden a los centros sociales son
personas que buscan ayudas económicas para
subsistir.
Por ello señalan como
ejemplo de la labor que Cort se ve obligado
a hacer al respecto el hecho de que el
pasado año los servicios sociales
repartieran 1.185.000 euros en ayudas
económicas directas a la población.
Un dinero procedentes de dos
partidas principales: 585.000 euros en
ayudas directas a los usuarios y 600.000
euros en costes para sufragar el servicio
de comedor y guardería.
Hay que
señalar a este respecto el hecho de que el
equipo de gobierno haya duplicado el número
de los bonos de ayuda respecto al inicio de
la presente legislatura: 294 bonos de ayuda
en 2004 para familias con escasos recursos
se reservará para niños que presenten
necesidades educativas especiales, esto es,
minusválidos físicos o psíquicos.
Unas ayudas que van de los 30 a un
máximo de 120 euros por alumnos matriculado
en las guarderías de la capital balear.