AGUSTIN RIVERA
PALMA.- En sólo
cuatro minutos los fotógrafos son capaces
de captar 235 fotografías -cinco
instantáneas por segundo-. «Hay demasiado
material. Muchas veces es malo tener tanto
porque no sabes de dónde elegir». Fue el
caso ayer del primer posado oficial en
Palma de la Infanta Leonor, heredera al
trono de España.
La Familia Real al
completo llegó a las 12.10 horas a la
catedral de Palma. El Rey Juan Carlos
conducía un Volvo. En él también viajaba la
Reina Sofía.
El siguiente coche, un
Audi, lo manejaba el Príncipe Felipe.
También le acompañaban Letizia Ortiz,
Princesa de Asturias, y la auténtica
protagonista de la jornada, la Infanta
Leonor de Borbón, en su bautismo
ante la sociedad mallorquina.
La
infanta, de ojos claros, rubita y de
sonrosados mofletes, posó con un vestido
azul y unos calcetines rosas. Letizia
vestía un traje claro y sonreía con
satisfacción de madre. Mientras, el
Príncipe sostenía un babero
blanco.
La Infanta Elena, acompañada
de Jaime de Marichalar, llegó junto a sus
dos hijos, Felipe Juan Froilán, quien miró
a la cámara en un tono mitad sorpresa o
desafío y Victoria Federica, que llevaba
una falda larga.
La Infanta
Cristina, bella y radiante, como siempre,
vistió a sus tres niños (Juan Valentín,
Pablo Nicolás y Miguel) con un jersey
verde con un pantalón azul marino y
sostuvo en brazos a su hija, Irene
Urdangarin de Borbón.
El público, un
millar, vibró con la Familia Real. Fue el
caso de Rosa María Sánchez, de 40 años,
natural de Alicante, de vacaciones en
Palma, quien esperó tres cuartos de hora en
la puerta de la Seu. «Podían haber saludado
un poco, pero estoy muy contenta. Me ha
hecho mucha ilusión poder verlos
personalmente», destacó Sánchez a este
diario.
Otro turista, Juan Mari
Romero, de 28 años, natural de Badajoz, se
fue a la catedral porque paseando por el
Paseo Marítimo se dio cuenta de la masiva
presencia policial. «Me he enterado de
chiripa», admitió Romero.
Puerta
principal
Al concluir la misa,
que se prolongó durante 50 minutos y que
estuvo presidida por el obispo de Mallorca,
Jesús Murgui y el deán de la catedral de
Palma, Juan Darder, la Familia Real salió
de nuevo por la puerta principal y recibió
calurosos vítores mientras sus miembros se
despedían del obispo y el cabildo y
saludaban a las personas
congregadas.
Los Reyes de España se
trasladaron a Palma el pasado Jueves Santo
para pasar unos días durante la Semana
Santa, época en la que es habitual su
presencia en Mallorca, en su residencia del
Palacio de Marivent, a donde se trasladaron
tras la misa de Pascua pasadas las 13.15
horas para una comida familiar.