INDALECIO RIBELLES
PALMA.- Pese a
estar ya largamente bregado en la escena
política el líder de EU/EV, Eberhard
Grosske, demuestra cada día que el tiempo
no pasa por él. Le siguen gustando los
retos casi imposibles de esos que, a
primera vista pueden parecer provocadores
en determinados círculos políticos, pero
que en vista a cómo está la actualidad no
lo es tanto.
Hoy celebrará en la
plaza de Cort, junto a otros nostálgicos
republicanos el 75 aniversario de la II
República, convertida en este 2006 por arte
de magia en una Arcadia feliz, plena de
modernidad y toda clase de fantasías. Pero
el próximo jueves día 27, el líder de EU/EV
defenderá en el Salón de Plenos de Cort una
propuesta en la que insta al Ayuntamiento
de Palma a proclamar la necesidad de
instaurar ya la III República.
El
contenido de esta moción a la que se ha
sumado, finalmente, el PSM no tiene
desperdicio.
La propuesta de
resolución contiene cuatro puntos. En el
primero de ellos ya se recoge que «el Pleno
del Ayuntamiento de Palma, se identifica
plenamente con los valores de la modernidad
y de democracia promovidos por la
República», aunque no se dice con cuál de
ellas.
En este sentido, continúa el
texto, el Pleno constata que «el ejercicio
de cualquier función política de
representación, incluido el Jefe del
Estado, debe estar periodicamente
controlada por sufragio universal», se
indica. «Por ello», agrega, «pensamos que
el hecho de que la función de Jefe de
Estado pueda ser ejercidas por una persona
poco digna capaz, pero favorecedora de la
lotería de la herencia, resulta
profundamente inquietante en una
democracia», dice. Todo un conjunto de
ideas sobre la definición política de un
Estado con la que muchos estarán, o no, de
acuerdo pero que serán debatidas en el
Pleno de un Ayuntamiento como el de Palma.
Según se recoge en el preámbulo de
esta moción, cuya aprobación en el próximo
Pleno sería considerada como un hecho
histórico, «el setenta y cinco aniversario
de la proclamación de la II República es
una magnífica manera de reivindicar la
memoria de aquellas personas y de aquel
periodo argumentando la superioridad
democrática de la República sobre la
Monarquía, cosa que es innecesaria por
obvia», se afirma.
Como se señala en
otro de sus apartados, «la II República
supuso un gran aumento del proceso de
politización de la población, con un
incremento de la sensibilización política
de los ciudadanos y ciudadanas hacia unos
problemas reales de la sociedad», afirman.