MARIONA CERDÓ
EDUARDO
COLOM
PALMA.- La recaudadora de Sineu
no sólo fue socia del líder de UM en el
municipio, Josep Pavarotti Oliver,
sino que también comparte en la actualidad
un restaurante con la tía del alcalde,
Josep Oliver Rebassa, que es a su vez tía
de Pavarotti. Las conexiones
familiares tan propias de los pueblos más
pequeños de Mallorca abarcan aquí a la
clase política: Josep Oliver Amengual,
alias Pavarotti (UM), y Josep Oliver
Rebassa (PP) son primos. Y su tía,
Francisca Oliver Jordà, comparte el Celler
Can Font con la recaudadora municipal,
Martina Gelabert, que el lunes ingresó en
prisión al haber indicios de que robó
507.000 euros de las arcas del
Ayuntamiento.
El Celler Can Font,
situado en la plaza principal de Sineu,
está regentado en la actualidad por Martina
Gelabert y Gabriel Ferriol. Francisca
Oliver aparece en los registros como ex
administradora, aunque varias fuentes
municipales confirmaron a este periódico
que sigue participando activamente en el
negocio. Un mesón en el que también tuvo
una parte Pavarotti, aunque la
vendió hace aproximadamente cinco años.
La recaudadora tiene tres sociedades
relacionadas con la restauración: Celler
Can Font Sineu S.L, Sineu Cayo Coco S.L y
Sa Fàbrica Sineu S.L. Además, compartía
hasta hace aproximadamente medio año el
restaurante de cocina vasca Sa Penya con
Pavarotti.
Sus negocios no
terminan aquí. También posee la
inmobiliaria Jorjomar, en la que figura
como apoderada mientras que es su hijo,
Joan Jordi Riutort Gelabert, el que en
principio la administra. Además, según un
medio local, también tiene 18 propiedades
en Sineu y otras tantas en Palma y Granada.
Y eso que su sueldo mensual asciende a,
aproximadamente, 800 euros.
Tal y
como ya publicó ayer este diario, la jueza
que instruye el caso de desfalco de las
arcas municipales de Sineu decretó el lunes
la prisión incondicional para Martina
Gelabert. La imputada prestó declaración
durante cinco horas en los juzgados de Inca
y negó todas las acusaciones, pero su
testimonio no evitó que la jueza, Pilar
Anguita, viera indicios suficientes de
delito y que decretara el encarcelamiento
sin fianza.
La detención de la
recaudadora es de momento el último
capítulo de un escándalo que ha provocado
una conmoción en Sineu. La historia es la
que sigue. En noviembre del año pasado, las
as alarmas saltan en el departamento de
Hacienda del Ayuntamiento. Su responsable,
Guillem Fuster (UM), descubre que hay una
cuenta municipal domiciliada en una
sucursal bancaria de la Calle Major que se
encuentra en números rojos. La información
se va filtrando por las paredes del
Ayuntamiento y pronto llega a la calle. En
marzo el desfalco ya es un secreto a voces
en la localidad y explota en los medios de
comunicación.
El alcalde, Josep
Oliver, encarga una auditoría externa para
conocer el alcance y más detalles sobre el
agujero. La cifra se hace pública: 507.663
euros desde 1999. Y no se descartan
posibles desvíos anteriores. A día de hoy
el modus operandi no se ha aclarado del
todo. La tesis más admitida es que
presuntamente la responsable de
recaudación, pese a no estar autorizada
para hacerlo, se dedicó a extraer fondos de
la cuenta bancaria a discreción. La
familiaridad de los trabajadores del banco
con los del Ayuntamiento así lo habría
propiciado.
Según los informes que
maneja el Ayuntamiento, Gelabert era una de
las principales responsables de controlar
la cuenta. Allí depositaba la recaudación
fiscal y pedía reintegros. La auditoría
arroja reintegros fantasma, sumas que
salieron del banco y de las que nunca más
se volvió a saber hasta el día en que
Fuster descubrió el descuadre.
Los
507.000 euros suman un 20% del presupuesto
anual para todos los sineuers. 85
millones de pesetas. El 25 de marzo,
Sineuers Independents llevó el caso ante el
Juzgado de Guardia de Inca mientras en
Sineu el Consistorio facilitaba la
documentación requerida por un instructor
designado por la conselleria de Interior,
que está elaborando sus informes.
Paralelamente, un particular denunció el
caso ante la Fiscalía. Doce días más tarde,
lel pasado sábado, la Guardia Civil actuó
deteniendo a la presunta autora, la
interrogó y la obligó a dormir en los
calabozos.