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EL MUNDO OPINA
Un panorama desolador
Era evidente que la convocatoria del
llamado macrobotellón constituía un
reto a toda la sociedad escenificando una
práctica que cada vez está generando más
críticas y reservas por parte de todos los
ámbitos sociales. El «reto» podría haber
consistido en demostrar, que el botellón
era compatible con un impecable civismo.
Demasiado inteligente para esperarlo de
quienes han demostrado exactamente lo
contrario y han dado la razón a los
mayoritarios sectores de la sociedad que
están reclamando que se prohíban estas
prácticas callejeras y que los
participantes acudan a celebrar sus
rituales a espacios cerrados como el resto
de los ciudadanos. El balance del
macrobotellón en Mallorca ha sido
tan desolador como lamentable y convendría
que las autoridades comenzaran a tomar
conciencia de que, antes de que sea
demasiado tarde, hay que erradicar el
consumo masivo de alcohol en la vía
pública, al margen de que hay que ejercer
un rígido control sobre la participación de
menores en estos actos.
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