Uno de los máximos objetivos que se ha
puesto el equipo de gobierno del Consell de
Mallorca es lograr el vertido cero
en 2010. Para cumplir con él, es
indispensable la puesta en marcha del nuevo
Plan de Residuos, que supondrá la
construcción de un nuevo horno crematorio y
permitirá la incineración de 300.000
toneladas anuales de basura más.
De
hecho, el número de toneladas que se
hacinaron el año pasado en el vertedero de
Son Reus ascendió a 208.000. Con ello, por
lo menos en estos momentos, la construcción
de un nuevo horno solucionaría
aparentemente el problema. En caso de que
el volumen de basura siga creciendo, la
reforma de Son Reus deja la puerta abierta
a la puesta en marcha de otro
horno.
El PSM y EU-EV achacan al
equipo de gobierno del Consell que con la
apuesta por la incineración no hace más que
poner «parches» a una situación que se
agrava año tras año. En este sentido,
exigen a Munar que invierta más en el
reciclaje y la concienciación entre la
población de que es muy necesario separar
la basura.
El Consell también ha
puesto en marcha recientemente en Bunyola
una nueva planta que permitirá el
tratamiento de más de un millón de
toneladas de residuos especiales al año.
Las nuevas instalaciónes pretenden absorber
los desperdicios que se reparten en los 400
vertederos ilegales existentes en Mallorca.
La planta se dedicará a la gestión
de los residuos de construcción y
demolición (RCD), voluminosos (V) y
neumáticos fuera de uso. En total, las
estimaciones apuntan a que se tratarán
1.116.000 toneladas de este tipo de basuras
al año.
Una ingente cantidad de
residuos, un millón de toneladas,
corresponden a escombros de construcción y
demolición. Otras 10.000 toneladas son
desechos voluminosos -colchones,
electrodomésticos o muebles-. Y las 6.000
toneladas restantes son neumáticos en
desuso.