Después de 278 minutos sin ver puerta,
el Mallorca de Gregorio Manzano volvió a
perforar la meta contraria. El gol de
Arango acabó con una sequía anotadora que
comenzaba a preocupar en el seno del
conjunto bermellón. La mala racha por la
que atravesaban Pisculichi y Arango explica
la alarmante sequía goleadora que
atravesaba el equipo, estéril ante la meta
adversaria desde que el mallorquín Víctor
marcó en Palma ante el Cádiz.
El
venezolano recuperó ayer el olfato goleador
y anotó su gol número nueve en la presente
campaña liguera. Manzano mantuvo a
Pisculichi al lado de Arango, pero el
argentino no parece ser el mismo que
comenzó con fuerza tras su llegada en el
mercado de invierno. Ayer anotó el polémico
gol anulado y poco más. El técnico
jiennense lo sustituyó en el minuto 69 para
dar entrada a Okubo y buscar algo más de
movimiento en la vanguardia rojilla.
Manzano no agotó el cupo de cambios y dejó
a Víctor en el banquillo, a pesar de que es
el segundo máximo realizador del
Mallorca.