¿Por qué anuló Rodríguez Santiago el gol
de Leo Pisculichi que hubiera significado,
de haber sido concedido, que el Mallorca se
pusiera por delante en el marcador? Varias
teorías circulaban al respecto una vez
finalizado el encuentro. La primera de
ellas sostenía que el árbitro apreció falta
en la acción de Pisculichi, que de alguna
manera podría haber desequilibrado a
Gurpegi para que se abalanzara sobre
Lafuente en su desesperada salida. Sin
embargo, las imágenes televisivas
demuestran que el encontronazo entre los
dos jugadores del Athletic es puramente
fortuito y que nada tiene que ver en el
mismo la intervención del delantero
mallorquinista.
Un segundo
planteamiento defendía que Rodríguez
Santiago castigó la supuesta falta de
deportividad de Pisculichi y su decisión de
llevar el balón a las mallas en vez de
echarlo fuera nada más darse cuenta de que
dos futbolistas rivales se hallaban en el
suelo, desequilibrados.
Este
argumento, sin embargo, choca con la
evidencia de que este tipo de
comportamientos no son exigibles desde el
punto de vista normativo sino que
pertenecen al ámbito de la decisión privada
del futbolista, en este caso de Leo
Pisculichi. Desde este punto de vista, el
árbitro no puede sancionar una acción que
la reglamentación no observa como
punible.
Así pues, habrá que llegar a
la conclusión de que Rodríguez Santiago no
solo se equivocó gravemente al no conceder
la validez del gol del Mallorca sino que,
además, su decisión permitirá que se sigan
difundiendo los comentarios sobre los
presuntos favoritismos arbitrales al
Athletic de Bilbao.